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El asesino de Miguel Ángel Blanco espera ser psicólogo cuando salga de la cárcel

El etarra, que asesinó a sangre fría y con un tiro en la nuca al concejal popular, está estudiando psicología durante su estancia en prisión.

El asesino de Miguel Ángel Blanco, Javier García Gaztelu 'Txapote', continúa encerrado en la cárcel de Huelva II, donde no se relaciona con ninguno de los presos que junto a él, cumplen su condena en el mismo módulo.

Su rutina se reduce a contestar las cartas de apoyo que le envían sus familiares y personas vinculadas al entorno abertzale. Junto a ello, su otra aficción: estudia psicología con la intención de ejercerla el día que salga de prisión, tal y como han confirmado varias fuentes policiales a La Razón.

Ese es el sueño que ahora está intentando alcanzar la persona que asesinó a sangre fría, tras varios días de chantaje y secuestro, al concejal del PP en Ermua, Miguel Ángel Blanco, una calurosa tarde del 13 de julio de 1997.

Los familiares de Blanco no olvidan aquel sangriento crimen, pero Txapote parece que sí. No ha pedido perdón por sus crímenes ni ha mostrado en ningún momento ninguna señal de arrepentimiento por el dolor causado a sus víctimas.

Los etarras 'Txapote' y 'Amaia', durante el juicio por el asesinato de Miguel Ángel Blanco "Los etarras 'Txapote' y 'Amaia', durante el juicio por el asesinato de Miguel Ángel Blanco"

Gaztelu, que vive en la misma prisión con su novia, Irantzu Gallastegi Sodupe 'Amalia' junto con la que perpetró el asesinato del concejal, tiene un hijo que ha vivido con ellos hasta los tres años y gracias al que han podido mantenerse juntos en el mismo centro (antes se encontraban a más de 1.000 kilómetros de distancia).

Según los funcionarios, Gaztelu no da problema alguno en prisión: "Vive su vida, cumple las normas, sigue las directrices del colectivo EPPK (Colectivo de Presos de ETA), acude de vez en cuando al economato a comprar alguna cosa y, sobre todo, lee y escribe".

El resto de presos, al parecer, le guarda bastante respeto y le considera uno de los dirigentes más importantes de la organización. Él, mientras tanto continúa con la prepotencia que mantuvo durante su juicio, algo que le llevó a encararse en contra de los magistrados en hasta cuatro ocasiones y que terminó por mandar "al carajo" a una de las juezas de la Audiencia Nacional.

El pistolero llegó en su momento a lanzar un beso a la juez Murillo, que finalmente ordenó a los agentes que lo expulsaran de la sala, aunque desde fuera continuó gesticulando hacia sus abogadas.

El asesinato de Miguel Ángel Blanco

El concejal Miguel Ángel Blanco fue asesinado a sangre fría por la banda terrorista ETA "El concejal Miguel Ángel Blanco fue asesinado a sangre fría por la banda terrorista ETA"

El 1 de julio de 1997 la Guardia Civil conseguía liberar de un zulo al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. Todo un golpe a la banda, que decidió responder de manera tajante: una semana después secuestraba a un concejal del Partido Popular en Ermua, Miguel Ángel Blanco.

Retenido igualmente contra su voluntad, los terroristas pusieron una condición para liberarle: que el gobierno, encabezado entonces por José María Aznar, iniciase los trámites para el acercamiento de los presos de ETA a las cárceles vascas.

Los terroristas pusieron como fecha el 12 de julio, tres días después del inicio del secuestro. Sin embargo, cuando llegó tal fecha no obtuvieron ningún tipo de respuesta, por lo que decidieron maniatarle, introducirle en el maletero de un coche y llevarle a un descampado donde le asesinaron a sangre fría.

Miguel Ángel Blanco no falleció en el acto, pero su muerte supuso todo un revés para la banda terrorista. La izquierda abertzale, acostumbrada a una población callada por el miedo, vio cómo de repente una marea de manifestantes cercaban las sedes de Herri Batasuna al grito de "asesinos".

La condena a nivel social fue prácticamente unánime "La condena a nivel social fue prácticamente unánime"

Toda una ola de manifestaciones recorrió el país, con las manos levantadas y pintadas de blanco para pedir el fin del chantaje que ETA estaba realizando a toda la sociedad. Jamás se había mostrado una respuesta tan contundente contra la banda terrorista, y algunos miembros de su entorno comenzaron a plantear la posibilidad real de acabar con la violencia.

Con ello, comenzaba un lento declive que, con los atentados del 11-M que supusieron la instauración del terrorismo islámico en nuestro país y en Europa, fueron quitando relevancia a la organización que, en 2011, anunció el cese definitivo de la actividad armada. A finales del mes de julio entregarán el arsenal que aún conservan para poner fin a una banda de la que ya reniega, incluso, hasta el entorno político abertzale.

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