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6 jóvenes adultos criados por homosexuales desmontan leyendas urbanas sobre estas familias

Una de las leyendas urbanas más habitual es que el hijo de una familia homoparental será homosexual.

Los hijos de parejas homoparentales han tenido que aguantar toda una serie de comentarios despectivos y fantasiosos llenos de prejuicios. Sin embargo, tal y como relatan, sus vidas han sido completamente normales. Y no han vivido ningún tipo de impedimento en su infancia porque sus padres compartieran identidad de género. A pesar de ello, cuando salían fuera de esas cuatro paredes se les ha acusado de convivir con muchos "problemas".

Los tópicos más comunes se basan en que padecerían problemas psicológicos, que vivirían con miedo a sufrir rechazo en el colegio (como si eso fuera su culpa), que serían homosexuales (como si se tratara de algo malo) o que su familia es antinatural. Todo, por haber sido criados en familias homoparentales. Los seis jóvenes que han desmontado las leyendas urbanas son: Sushila (28 años), Gauri (25), Vasyl (17), Bruna (16), Elena (23) y Alejandro (19). Seis jóvenes adultos  que pueden desmentir con su propia experiencias muchos de los argumentos contra unas familias que han "luchado a contracorriente" para poder tenerlos y en las que ellos viven con total normalidad.

1 El bullying en el colegio

"De pequeña, la gente me decía que era imposible que tuviera dos madres, que una era mi tía, que tenía padre pero que no sabía dónde estaba o que era adoptada. Luego los niños venían a mi casa a las fiestas de cumpleaños y lo entendían perfectamente: tienes dos madres, ya está. Al llegar a sus casas eran sus padres quienes no se lo creían, pero es una cuestión de desconocimiento, después lo aceptaban", relata Bruna.

Los niños no suelen hacer bullying por este motivo "Los niños no suelen hacer bullying por este motivo"

El testimonio de Bruna refleja que la educación es lo más importante y necesaria para la aceptación. A los niños, cuando son pequeños, realmente no les importa si sus amigos tengan dos madres o dos padres. No les juzgan por ello. A esas edades los insultos o palabras malsonantes llegarán por tener más masa corporal que el resto de niños o por llevar gafas. Esos comentarios no se dicen a no ser que escuchen en sus familias toda clase de comentarios homófobos. Es en ese caso es cuando empieza el odio. Un odio que no nace en el niño, sino que se le inculca.

Otros testimonios son los de Sushila y Gauri, que son hermanas. La primera llegó a España, desde India, con 10 años, y la segunda, tiempo después, con cuatro. "Personalmente, no sufrí bullying", explica la mayor, que sí recuerda que su proceso de adaptación fue complicado por su edad y por el idioma, que tardó dos años en entender. Para Gauri las cosas fueron más sencillas: "Todo el mundo me conocía por mi hermana, hice mi pandilla y no tuve ningún problema". Ahora bien, Gauri sí recuerda una anécdota no tan agradable cuando en España se debatía la ley de matrimonio igualitario y su profesor de religión (iban a un colegio concertado) realizó un comentario despectivo sobre las parejas homosexuales. Sus compañeros se pusieron rápidamente de su lado y recriminaron la actitud del maestro.

2 Padres homosexuales = hijo homosexual

Este tópico es uno de los más escuchados. "Es una cosa que me han dicho tantas veces", recuerda Vasyl justo antes de aclarar que "el hecho de tener dos padres o dos madres no tiene nada que ver con tu orientación sexual". "No tiene por qué, yo soy hetero", apunta Alejandro. Beneficia, eso sí, a tener "una actitud más tolerante, respetuosa y una mente abierta", explica Gauri, quien afirma haber "probado" con mujeres, pero que se declara heterosexual. Su hermana, sin embargo, es mucho más tradicional: "Mis madres son ateas al cien por cien, pero yo me quiero casar por la iglesia".

Este tópico es igual de común que de absurdo "Este tópico es igual de común que de absurdo"

Bruna se identifica con una de sus madres, "a la que le gustan las personas y no diferencia por sexos", razona. Un concepto conocido como pansexual (etiqueta muy cuestionada en los últimos tiempos, por ser tránsfoba), aunque ella prefiere escapar de etiquetas. Y Elena tiene novio desde hace seis años a pesar de que dicen que "no voy a tener estabilidad emocional por tener dos madres".

3 Se les priva de una figura materna/paterna

El caso de Alejandro es diferente al del resto. Él fue adoptado en Rusia y al llegar a España no hablaba el idioma y admite preguntar por su madre. "Cuando vi que no tenía, pero que tenía un padre que hacía de padre y madre, me dio igual. A un niño pequeño no le importa que su padre sea gay mientras tenga amor y cariño", explica. Algo en lo que coincide con Gauri. "Existen muchos modelos de familia y no en todos hay un padre y una madre: padres solteros, viudos, niños a los que crían los abuelos. Lo importante es que haya amor".

No en todos los modelos de familia hay un padre y una madre "No en todos los modelos de familia hay un padre y una madre"

Además, "no puedes tener una carencia de algo que nunca has tenido, porque no sabes lo que es", recalca Bruna. Para ella, el problema está en que "a la gente que vive con familias tradicionales les cuesta más aceptar otras cosas, porque no las ha visto o no las conoce". En ocasiones "puedes echar de menos un consejo que no te dan tus madres, pero luego le pregunto a mi padrino y ya está", matiza Sushila. Y es que, a su alrededor, todos cuentan con lo común, que no tiene por qué ser lo etiquetado como normal, figuras masculinas o femeninas, como abuelas y abuelos, tías y tíos, primas y primos...

4 Problemas psicológicos

A veces, las personas no tienen nada mejor que hacer que despreciar al resto, a los "diferentes", con comentarios absurdos. "Este es un argumento de personas que no quieren reconocer la realidad y buscan cualquier excusa para excluirte de la sociedad", defiende Sushila. "He tenido amigos con padres divorciados que sí han tenido problemas de baja autoestima, les ha afectado a los estudios porque han tenido que ir cambiando de casa, han tenido trastornos... Yo he recibido amor por todas partes".

El problema dependerá de la falta o no de amor "El problema dependerá de la falta o no de amor"

Además, el hecho de ser criada en una familia homoparental hace que éstas sean "mucho más abiertas, no solo en temas de orientación sexual, sino en cualquier decisión de la vida", razona Elena. "Ellas saben lo que es que no te apoyen, por lo que quieren que sus hijos se desarrollen más emocionalmente para evitar que pasen por los mismos problemas que tuvieron ellas de niñas, de jóvenes o de adultas", explica. Una situación con la que Vasyl se siente identificado: "Cuando llegas a casa sabes que puedes hablar de todo".

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