Buscar
Usuario

Vida

Una señora quiere registrar el arcoíris para que le colectivo LGTBI deje de "violarlo"

Lena Harvey asegura que la bandera LGTBI no hace sonreír a Dios ya que pertenece a Satán.

La homofobia nunca dejará de sorprendernos. Más allá de las condenables agresiones e insultos a las que el colectivo LGTBI se ve sometido en cualquier lugar del mundo, hay algunas cosas que producen entre risa y pena, penita, pena. Si no teníamos suficiente con aquel estudio que aseguraba que los gays lo son por estar poseídos por un espíritu femenino o el de esa política británica que sentó cátedra asegurando que el agua nos vuelve homosexuales; ahora ha aparecido una señora tremendamente preocupada por el arcoíris

Linda Harvey es una señora americana, muy ultracatólica y muy homófoba ella, que, a falta de cosas que hacer en la vida, ha decidido que quiere registrar el arcoiris para evitar que los "ilusos" del colectivo LGTBI sigan "violándolo". "La dulce imagen del arcoíris ahora sirve muy a menudo como una seña llamativa de la esclavitud del pecado homosexual", advierte temerosa.

Linda Harvey, católica y salvadora del arcoíris "Linda Harvey, católica y salvadora del arcoíris"

Sierva del Señor donde las haya, Harvey ilumina al universo con sus conocimientos sobre este fenómeno óptico y meteorológico lleno de color: "Los arcoíris deberían acompañar a aquello por lo que Dios sonreiría. Dios no está sonriendo por la conducta homosexual, el desafío de género o la corrupción de los niños. Y nunca lo hará". ¿Es que nadie va a pensar en Dios?

Esta loca del coño señora llega a asegurar que por culpa del colectivo de LGTBI, el arcoíris se ha convertido en una "bandera de Satán". Así, ella, que es tan generosa y solidaria, propone una bandera alternativa para todos esos gays, lesbianas, bisexuales y transexuales a los que tanto ama:

Un arcoiris apropiado para la identidad pecadora LGTBI sería muy diferente, tendría colores como el marrón, el malva, el gris y el negro. Mucho, mucho negro. Deprimente, nada inspiradora, vacía, que no lleva a ninguna parte. Una bandera de Satán

Como probablemente haya muchos pecadores irredentos que no entindan sus sabias palabras, Linda Harvey pone un ejemplo asegurando que a ella le ofenden las banderas arcoíris como símbolo LGTBI al igual que a un ateo cuando ve la cruz. Este caso, aclara, es absurdo ya que "creen que tiene derecho al veto sobre lo que irónicamente consideran ofensivo: la oferta de salvación de Dios a la humanidad". 

La bandera LGTBI no hace sonreír a Dios "La bandera LGTBI no hace sonreír a Dios"

Como solución a este terrible ataque contra el arcoíris, Harvey propone registrarlo con el objetivo de que ningún invertido pueda usar sus colores. Sin embargo, muy sufridora la pobre, entiende que "probablemente sea imposible y tal vez hasta inapropiado" ya que el arcoíris es un símbolo del pacto entre Dios y la humanidad, incluso con esa parte que no cree en el Todopoderoso. 

Reclama, además, que los tribunales tomen partido ya que al igual que han ordenado retirar cruces católicas de lugares públicos ya que no todo el mundo es católico, considera que deberían hacer lo mismo con esa bandera del demonio. Porque al igual que no todo el mundo es católico, con personas como Harvey está claro que no todo el mundo entiende sobre amor, libertad e igualdad de derechos. 

Artículos recomendados

Comentarios