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Economía

El reto de revivir la economía tras el coronavirus: los escenarios que se avecinan

España afronta una situación económica complicada, aunque con la esperanza de vivir una implosión del consumo tras el final del confinamiento.

El reto de revivir la economía tras el coronavirus: los escenarios que se avecinan

España se dirige hacia un período de recesión impulsada por la paralización de la economía y la incertidumbre que ha generado la crisis del coronavirus. El país ya ha entrado en esta dinámica durante el primer trimestre del año y se espera que la tendencia se agudice en el segundo.

Las estimaciones del Gobierno cifran un trimestre de pérdida del PIB durante este año. Con ello, se calcula que los españoles seremos, como mínimo, entre un 10% y un 15% más pobres cuando la pandemia finalice y encaremos una nueva crisis, esta vez económica.

Las caídas en la Bolsa y el PIB son similares a las que se registraron durante la pasada crisis del 2008. Sin embargo, algunos indicadores muestran una concentración en los descensos: caídas que, en el anterior caso, se extendieron durante un lustro y ahora se podrían producir en solo dos o tres trimestres.

El lugar para la esperanza, no obstante, se encuentra en el origen de la crisis. Mientras que la de 2008 fue la explosión de una economía que lastraba fallos estructurales y vivía en una auténtica burbuja; en esta ocasión el sistema funcionaba y el fallo es ajeno a la economía, un escenario coyuntural. Ahí está la clave.

La esperanza de una improbable explosión económica

Los cálculos más optimistas consideran que la economía podría eclosionar en cuanto la gente abandone sus viviendas, aunque no todo es tan fácil "Los cálculos más optimistas consideran que la economía podría eclosionar en cuanto la gente abandone sus viviendas, aunque no todo es tan fácil"

Las esperanzas del Gobierno y también del mundo económico es que el dinero sea consciente de que la sociedad ha estado dormida durante un período concreto de tiempo por situaciones verdaderamente impredecibles. Y que, cuando la gente vuelva a vivir en la normalidad, se produzca una eclosión de la economía con una gran explosión del consumo. Esa sería la ansiada recuperación en 'V' del Gobierno.

Sin embargo, no todo es tan fácil y hay otros factores que apuntan a curvas en 'U' (la más probable en estos momentos) e, incluso en forma de 'L' (el peor escenario). En un país que vive del turismo, como España, hay que tener en cuenta que la campaña de Semana Santa se ha caído y que sería un éxito salvar los restos en la de verano, cuando el turismo exterior optará por otros países y el interior podría verse mermado por la pérdida de poder adquisitivo.

A ello podría contribuir el modo en el que se afronte la salida de la crisis, el período que finalmente hayan durado los confinamientos y, también, la perspectiva de la gente. Por ejemplo, aquellos que vayan a ser readmitidos tras un ERTE con seis meses garantizando su trabajo (siempre, claro está, que la empresa sea capaz de salvar sus estructuras). Para ello, es imprescindible generar confianza con un auténtico Plan Marshall.

Los gobiernos de todo el mundo están empezando a inyectar dinero donde pueden. Donald Trump, por ejemplo, ha pedido a la Reserva Federal 500 millones de dólares, mientras que China se muestra dispuesta a prestar dinero haya donde sea necesario.

Sin embargo, hay otro problema, que es el endeudamiento. Las cantidades ingentes que se están gastando en esta crisis, primero para salvar vidas y después para reconstruir la economía, debilitan también la capacidad de cada Ejecutivo de cara al futuro, con la primera de riesgo empezando a dispararse. De hecho, todo apunta a que habrá quitas en el futuro que los bancos centrales sean quienes terminen asumiéndola.

Otro punto a tener en cuenta será cómo afectará la guerra comercial que China y Estados Unidos mantenían hasta la fecha y que, con el coronavirus, ha decantado completamente la balanza hacia el primero. De hecho, Washington está optando por minimizar al máximo los confinamientos, en parte, por esta circunstancia, aunque podría conseguir el efecto contrario: todos los expertos defienden que los países resultarán menos perjudicados económicamente en función de la rapidez con la que hayan afrontado el coronavirus.

Con un mundo que necesitará apoyo para salir de la que se avecina, con una Unión Europea fragmentada como consecuencia del egoísmo exhibido por Alemania y Holanda... ¿China moverá sus hilos para arrastrar nuevos aliados a su flota? ¿Se recrudecerá el conflicto entre ambos países o se profundizará en la tregua que anunció Donald Trump? Parece pronto para aventurarse, pero Estados Unidos está debilitada en estos momentos, China ha superado el coronavirus y no duda en prodigarse por el Viejo Continente ofreciendo ayuda...

Crisis política en España

Las exigencias de Bruselas y el reajuste de los presupuestos a la realidad actual pueden terminar en divorcio político "Las exigencias de Bruselas y el reajuste de los presupuestos a la realidad actual pueden terminar en divorcio político"

La duda sobre lo que sucederá en la política española también es relevante, puesto que la necesidad de contar con un Gobierno consolidado en una crisis como la actual es determinante para adoptar las medidas necesarias.

Parece complicado que el presupuesto que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias acordaron antes del coronavirus pueda salir adelante. España no tiene el mismo músculo (tampoco las mismas necesidades), pero esto 'per se' puede constituir un escenario de distanciamiento entre ambos líderes.

A pesar de los esfuerzos del Ejecutivo de coalición por mostrar una unión sólida, los enfrentamientos son constantes con dos cabezas: la vicepresidenta económica Nadia Calviño (la ortodoxia, con un alma en cierta medida próxima al liberalismo económico), frente a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (criada políticamente en el sindicalismo y proclive a adoptar medidas para proteger a las clases obreras).

Esta brecha puede profundizarse en función de las exigencias que vaya a hacer Bruselas, después de ofrecer una línea de ayudas que tendrán su contraprestación en los próximos meses. Y, además, con la sombra de un rescate. La convivencia entre Pedro y Pablo, con los hombres de negro aterrizando en Madrid y mirando de reojo su 'matrimonio' político, puede terminar en divorcio.

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