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Política

¿Qué son los 'chalecos amarillos' y por qué se está hundiendo la popularidad de Macron?

Las protestas están recorriendo toda Francia y esconden toda una cadena de errores que ponen en jaque la gobernabilidad de Francia.

Las protestas de los denominados 'chalecos amarillos' están provocando una escalada de violencia en toda Francia. Por el momento hay más de 100 personas detenidas y múltiples heridos. Cuentan con amplios apoyos entre la población, según las encuestas. Y todo está traspasando fronteras: en Bélgica, aunque con menos intensidad, se están movilizando con un efecto claro de imitación.

Pero... ¿Qué son los 'chalecos amarillos'? ¿Por qué están actuando con tal violencia? ¿Qué sucede en Francia para llegar a estos extremos? ¿Y con Emmanuel Macron? Os lo explicamos al detalle en solo tres puntos:

1 La escalada de tensión y el detonante

La subida del precio de los carburantes ha desatado toda una oleada de protestas en Francia
"La subida del precio de los carburantes ha desatado toda una oleada de protestas en Francia"

La escalada de violencia viene precedida por la creciente tensión que vive la sociedad francesa. El auge de la extrema derecha, la caída del Partido Socialista y la debilidad de los conservadores han generado una especie de hastío entre los votantes.

En unas palabras que seguramente habrán oído en más de una ocasión, la mayoría de los franceses no votan por aprobación: votan al "menos malo". Porque la popularidad de todos los líderes políticos se encuentra en mínimos históricos y esto se palpa en la calle.

La mayor muestra de ello ha sido el gesto que ha desarrollado una respuesta de estas características: el precio del carburante. Incluso algunas personas que estaban a favor de subidas de impuestos de este tipo, como Ségolène Royale, se han sumado a estas protestas. Por tanto, el verdadero motivo se encuentra detrás... ¿cuáles son los precedentes?

2 Los errores de Macron

La popularidad de Macron se encuentra bajo mínimos
"La popularidad de Macron se encuentra bajo mínimos"

La llegada de Emmanuel Macron al Elíseo, con un partido creado ad hoc y barriendo a sus antiguos compañeros de partido, trajo un soplo de aire fresco a la vida política francesa. No hay que olvidar que Hollande abandonaba el gobierno con la peor de las simpatías entre los votantes, y los electores guardaban un hueco a la esperanza.

Sin embargo, todo se ha disipado con el paso de los meses. El nuevo presidente está cometiendo serios errores que están dinamitando su carrera política de cara a una reelección en 2022.

Entre esos fallos, se encuentra la supresión parcial del impuesto sobre la fortuna. Parte del electorado considera ahora que se ha convertido en el "presidente de los ricos" y han dejado de vincularse con la persona que votaron.

Pero hay más. Quizás como consecuencia de su inexperiencia en el mundo de la política (su único currículum se compone de dos años como ministro y dos como asesor de Holande), Macron no ha sido capaz de establecer una estrategia de alianzas para sostenerse ante la marea.

Macron ha renegado de su antiguo partido, se ha apartado de los sindicatos, líderes regionales y alcaldes. Los Republicanos, la formación que anteriormente controlaba el bloque conservador, teme que cualquier apoyo seala fotografía de su relevo a un segundo plano. Y esto pesa, porque todos estos apoyos serían muy convenientes para paliar la mayor crisis que ha enfrentado su Ejecutivo. Emmanuel Macron se está quedando completamente solo. Y necesita gobernar a más de 67 millones de franceses.

3 El presidente debe aprender a surfear sobre debilidades de la organización política francesa

La organización de la política francesa cuenta con varios errores sistémicos
"La organización de la política francesa cuenta con varios errores sistémicos"

Sin embargo, hay circunstancias que no dependen de Macron y que tampoco le están beneficiando. Entre ellas, el excesivo sistema centralizado francés. Las estructuras del gobierno y la administración enfocan el poder en el presidente en prácticamente todos los ámbitos. Y, por tanto, cualquier error o movimiento polémico le sitúa en exclusiva en el ojo del huracán.  Es lo que ha sucedido durante las pasadas legislaturas, en las que los candidatos hundían su popularidad en tan solo unos meses.

Por último, aunque el movimiento de los 'chalecos amarillos' no tiene líderes ni adscripción política, sí que ha contado con varios grupúsculos de la extrema derecha. Y esto se hace notar sobre todo en las provincias, así como las ciudades pequeñas y medianas: el electorado del Frente Nacional considera que no está bien representado. Pese a tener 10 millones de votos en las presidenciales, la formación solo tiene seis diputados en la Asamblea Nacional.

Todos estos factores han permitido que personas de todos los sectores y colores políticos se hayan sumado a un movimiento de indignación que puede poner en serio peligro la gobernabilidad de Francia.

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