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¿Qué ocurriría si Rusia corta el suministro de gas a la UE?

La Unión Europea quiere reducir su dependencia del gas ruso y para ello podría importar gas de Estados Unidos, Catar o Argelia.

¿Qué ocurriría si Rusia corta el suministro de gas a la UE?

La Unión Europea depende fuertemente a día de hoy del gas que importa de Rusia. De media, el 40% del gas utilizado por los países de Europa proviene del país que preside Vladímir Putin, y en algunos países esta cifra llega hasta el 80%. Con la guerra de Ucrania, este suministro de gas ruso está en el aire, ¿qué pasaría si Rusia decidiera cortar el suministro a Europa?

Por el momento, el Kremlin ha aceptado la continuidad del pago de gas ruso en euros a pesar de las sanciones que tanto Unión Europea como Estados Unidos han puesto a su país, lo que ha afectado negativamente a muchos sectores de la economía, salvo al energético, y es que debido a que Europa es uno de los principales compradores de gas ruso, ni la Unión Europea ni Moscú han cortado su suministro.

Lo cierto es que ahora que por el momento el suministro de gas ruso se mantiene, Europa ya ha experimentado una subida de los precios y eso ha repercutido directamente en los suministros de calefacción y luz de los hogares así como en los combustibles, provocando a su vez movimientos como el parón de los transportistas en nuestro país.

El problema es que reemplazar el gas ruso es una tarea complicada. Austria obtiene alrededor del 80 % de su gas natural de Rusia, República Checa obtiene el 87%, y la cifra de Eslovaquia aumenta al 100%. Pero no solo Europa necesita el gas ruso, sino que Rusia también depende de las exportaciones que hace a Europa, más aún tras las sanciones impuestas por la invasión de Ucrania. Los expertos advierten que si Moscú dejase de suministras gas a Europa, el precio del barril podría llegar a los 200 dólares o incluso más.

Europa busca alternativas

Debido a esta situación, los países de la Unión Europea buscan todo tipo de energías alternativas. Alemania, por ejemplo, está estudiando la posibilidad de prolongar la vida útil de tres centrales nucleares que iban a cerrar este año.

Asimismo, también se busca reducir la dependencia de del gas ruso, motivo por el que desde Bruselas se planea recortar en dos tercios las importaciones de gas ruso durante este año y reducir gradualmente su dependencia para el año 2030.

Aunque buscar otras alternativas no sea algo fácil, Europa podría poner sus ojos en otros países como Estados Unidos, Catar o Argelia. El problema principal es que parece que no hay gas para todos. "Si se produce un desvío de gas desde Catar, Australia o cualquier otro lugar, significa que Asia se quedará sin gas", lo que produciría el aumento de los precios en el mercado que, a su vez, "arruinarán cualquier crecimiento económico" advierte Andréi Kochetkov, analista en jefe de Otkritie Broker.

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