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Política

PP+Cs, la coalición electoral que no suma

Los de Pablo Casado y los de Inés Arrimadas pretenden unir fuerzas en las elecciones autonómicas de País Vasco, Galicia y Cataluña.

PP+Cs, la coalición electoral que no suma

Las coaliciones no siempre suman. Muchos políticos son incapaces de entender esta sencilla frase y, con argumentos falaces, ya sea por incapacidad y/o desconocimiento, intentan vender a la opinión pública algo que saben -o debieran saber- es falso.

No son pocas las coaliciones que no fueron ganadoras, de hecho, la reciente historia política está llena de ejemplos. Esto no parece suficiente para que en el ejercicio de la actividad política asesores y asesorados se convenzan de lo que los datos explican con meridiana claridad.

España se ha convertido en un país que vive en un proceso electoral permanente. Este 2020 se celebran elecciones en Galicia y País Vasco y, muy probablemente, en Cataluña, lo que abre un período de conformación de candidaturas electorales y, en su caso, coaliciones para concurrir junto a las elecciones. Justo aquí surge la espiral imposible en la que se encuentra el conservadurismo español, otrora unificado y hoy atomizado.

El Partido Popular, con Pablo Casado a la cabeza, intentan fagocitar a Ciudadanos por medio de coaliciones electorales, algo que pueden hacer debido a su posición de ventaja frente a un Ciudadanos que vive sus horas más bajas y, enfrascado en el proceso de elección de líder, carece de estrategia. Esta debilidad de los naranjas será aprovechada por los populares para, en teoría, intentar cazar a los votantes liberales, algo que no se antoja fácil, más bien imposible, debido al viraje a la derecha del principal partido conservador de España.

Estamos pues ante una estrategia muy arriesgada que, de dar frutos, será en el largo plazo, no a corto, como podremos ver tras las elecciones vascas, primera Comunidad Autónoma, tras la negativa de Alberto Núñez Feijóo, en la que Partido Popular y Ciudadanos concurrirán en coalición.

¿Qué pretende el Partido Popular?

Alfonso Alonso, ex líder del PP vasco y víctima de la coalición PP+Cs "Alfonso Alonso, ex líder del PP vasco y víctima de la coalición PP+Cs"

Como ya hemos dicho, el Partido Popular de Pablo Casado busca fagocitar a Ciudadanos, para lo cual ha recurrido a una vieja técnica política, la del "ordeno y mando", para destituir a Alfonso Alonso, exlíder de los populares vascos y crítico con la coalición pactada en Madrid, y resucitar a un político del que él mismo prescindió, Carlos Iturgaiz.

La explicación es sencilla: la clave no es autonómica, vasca en este caso, sino nacional. Se ha pactado, en el caso del Partido Popular, de espaldas a los cargos autonómicos y se ha buscado, por rencillas del pasado, más concretamente del último Congreso Nacional, terminar con uno de los últimos barones que no apoyó a Casado sino a su eterna rival, Soraya Sáenz de Santamaría. Se ha aniquilado la autonomía orgánica de los dirigentes vascos para empezar a tejer la estrategia nacional: Casado salva a Ciudadanos en el País Vasco a cambio de ya sabremos qué, pero no será poco.

¿Por qué las coaliciones no siempre suman?

Es tiempo de coaliciones, es verdad. La nueva aritmética parlamentaria, que arrasó con la dulce hegemonía del bipartidismo, obliga a pactar, ceder y coaligarse, no hay más opciones si se quiere llegar al poder, no hay más. Ahora bien, ¿qué coaliciones rentan más, las preelectorales o las poselectorales? Es aquí donde el actual líder político, desnortado por tanto desconocimiento y empachado de fake news -la ciencia, no hace mucho tiempo, demostró que las fake news se extienden más rápido que la verdad- que se creen a pies juntillas por propios intereses, confunde la estrategia y retuerce hasta límites insospechados el falso argumento de que coaligarse es, de forma automática, reagrupar a todos los votantes de cierto sector ideológico en torno a esa coalición. Con este argumento pasan de ser receptores de fake news a emisores de estas. Se convierten en potenciales altavoces de noticias falsas buscando el beneficio propio.

En Europa la mayor parte de gobiernos nacionales, también el de la propia Unión, son de coalición, pactados tras las elecciones, sumando a partidos que permiten conformar gobiernos más o menos sólidos. En este caso, la coalición sí suma porque no diluye la esencia del partido, sino que permite convivir diferentes corrientes ideológicas dentro de un gobierno para servir al Estado.

Es, por lo tanto, una obviedad que coalición electoral y coalición de gobierno no significa lo mismo, no goza de la misma popularidad ni, por supuesto, tiene el mismo fin.

Galicia, País Vasco y Cataluña, ¿laboratorios de ensayo para coaliciones?

Alberto Núñez Feojóo y Pablo Casado "Alberto Núñez Feojóo y Pablo Casado"

En Galicia el análisis es sencillo, no necesita tiempo ni florituras, tras once años de mayoría absoluta, Núñez Feijóo no necesita coalición alguna, menos aún si ésta obedece a intereses nacionales y no regionales. El apoyo a Ciudadanos en esta región es residual y VOX no despega en las encuestas, ya que el Partido Popular de Feijóo, moderado, centrista y defensor a ultranza del galleguismo, aúna a todos los votantes del centro derecha, permitiéndole, salvo susto de última hora, ganar con comodidad y ser reelegido.

El País Vasco, donde Ciudadanos no tiene representación parlamentaria, ha sido la autonomía elegida para experimentar la coalición conservadora, algo que dificulta mucho hacer oposición al PNV ya que los naranjas se oponen a todo lo que los vascos no están dispuestos a renunciar. El Partido Popular de Alfonso Alonso se encontraba cómodo en el difícil equilibrio entre la defensa de lo vasco y su integración en el conjunto del resto de España. No obstante, como ya se ha dicho, el País Vasco no va a ser más el territorio de pruebas para intereses superiores. La coalición, tal y como apuntan todos los estudios demoscópicos, se estrellará contra las reticencias de muchos vascos.

En Cataluña, donde todavía no se han convocado elecciones y en estos momentos se encuentran inmersos en la llamada Mesa de Diálogo, también intentarán esta coalición, pero los papeles se invierten, pues en las últimas elecciones autonómicas Ciudadanos fue el partido más votado, mientras que el PPC quedó reducido prácticamente a la nada. Tendremos que ver cómo se desarrollan los acontecimientos en una autonomía que, además de muchas particularidades políticas, territoriales y sociales, parece que va a dar la espalda a la futurible coalición.

Si atendemos a la teoría política sería sencillo explicar a nuestros políticos que las coaliciones no siempre suman, pero vista la inclinación que tienen por hacer incomprensible lo comprensible, mejor posponemos la explicación hasta que se abran las urnas el 5 de abril. Así lo entenderán mejor. Incluso sufrirán el amargo sabor de confundir la estrategia política.

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