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OPINIÓN | ¿Por qué España no ofrece ninguna alternativa a Cataluña?

El Gobierno español no está coordinando una respuesta satisfactoria frente al independentismo catalán.

Partamos en este análisis de una premisa: los nacionalismos son de derechas. Si atendemos a los principios más básicos del marxismo, ideología de la que beben de alguna u otra manera todos los movimientos progresistas, el internacionalismo es la única vía que permite a los trabajadores alcanzar su dignidad frente al capital.

Ese capital, continuando con la tesis marxista, preferirá estados pequeños en los que los trabajadores se vean más divididos y débiles frente a sus patronos. ¿Os suena esto? Es lo que realmente promueve el nacionalismo catalán.

Llegados a este punto... ¿por qué se vincula al independentismo con la izquierda y la unidad de España con la derecha?

El Gobierno no está actuando como debería

La Operación Diálogo del Gobierno central fue un completo fracaso "La Operación Diálogo del Gobierno central fue un completo fracaso"

El problema es muy básico: Mariano Rajoy está actuando, tal y como han criticado muchos de sus compañeros de partido, como un gestor. Como un tecnócrata. Su único interés es hacer que se cumpla la ley, no  hacer verdadera política.

El problema es que sus adversarios sí la están haciendo. Están construyendo un relato interesante, que todo el mundo compraría y que está ayudando a conseguir muchos votos que anteriormente serían impensables. ¿Quién diría que la mismísima Joana Ortega terminaría apoyando esta causa?

Por otro lado, la mayoría de manifestaciones o movimientos a favor de la unidad de España se centran en dos cosas: en el cumplimiento de la ley y, en gran medida, en grupos extremistas.

Con esto último, hago referencia a las constantes manifestaciones que la ultraderecha hace como réplica a los movimientos a favor del llamado Derecho a Decidir. Allí donde se reúnen con esteladas, aparecen cuatro personas de muy avanzada edad con su bandera franquista y falangista correspondiente. Es ahí donde surge el problema:

La falsa vinculación de España con el pasado

España ha luchado para desvinculares de su pasado más denigrante "España ha luchado para desvinculares de su pasado más denigrante"

Si la única respuesta que recibe el independentismo es el cumplimiento de la ley y banderas preconstitucionales, podemos llegar a la siguiente conclusión: han ganado.

La vinculación de España con algo rancio, casposo, antiguo; es una constante en el argumentario independentista. En muchas mentes que quieren separarse de España, aún pesa la imagen del franquismo más recalcitrante que, ciertamente, tampoco gustaría en Madrid. Pero allí, sin embargo, se vende como la actual España.

El Gobierno no puede actuar a golpe de decreto, tribunales y Guardia Civil. Quizás deba de trabajar para ofrecer una alternativa deseable, capaz de seducir a los catalanes, una opción que provoque deseo de permanecer en España y no obligación.

Una reforma del Estado

España tiene la obligación de revisar su modelo territorial "España tiene la obligación de revisar su modelo territorial"

En este caso, parece fundamental, primero, abordar de una vez por todas el recurrente debate sobre la organización del Estado. Las Comunidades Autónomas, un modelo único en el mundo creado en una situación de elevada excepcionalidad como fue la Transición, está agotado.

En aquella época había que avanzar, pero a la vez contener la rebelión de un Ejército franquista que aún no comprendía que debía de mantenerse al margen de la política. Nadie piensa en una situación similar en pleno 2017.

En este caso, cabría plantearse la posibilidad de un Estado federal asimétrico. Parece difícilmente comprensible que Madrid o La Rioja, dos comunidades autónomas creadas de manera artificial, tengan el mismo grado de autonomía que Cataluña, Galicia o País Vasco.

La riqueza de nuestro país pasa por la diferencia de muchos de sus pueblos, y si el Estado no lo reconoce, parece difícil que se pueda encontrar un encaje satisfactorio a tres territorios que, por otro lado, siempre han formado parte de España.

Desmontando mitos

Junto a este gesto, hace falta enarbolar un discurso que consiga desmontar gran parte de los mitos vendidos por el nacionalismo catalán y que están recibiendo un apoyo sin precedentes entre la sociedad.

1 El mito de 1714

Rafael Casanova nunca defendió la independencia de Cataluña "Rafael Casanova nunca defendió la independencia de Cataluña"

Primero, que en 1714 no hubo una guerra de secesión, sino de sucesión, y que Barcelona luchó en el mismo bando que Madrid o Toledo, en apoyo de Carlos de Habsburgo que, precisamente, defendía la Unidad de España. Cuando Felipe V entró en la ciudad condal, mató a Rafael Casanova que, precisamente había apoyado al sector que defendía la unidad de España.

Cuando el rey vencedor comenzó a gobernar, gracias al apoyo de ciudades catalanas como Vic o Cervera, situó al español como lengua jurídica, pero el catalán se siguió hablando con normalidad. Prueba de ello es que ha llegado hasta la actualidad sin problema.

2 El mito del 'Espanya ens roba'

Comunidades como Valencia están peor financiadas que Cataluña "Comunidades como Valencia están peor financiadas que Cataluña"

Segundo: Cataluña no está expoliada. La comunidad autónoma figura líder en renta per cápita y en gasto en prácticamente todos los ránquines. Simplemente basta con dar una vuelta por territorios como Castilla-la Mancha, Andalucía o Extremadura para comprobar que la situación es mucho más precaria.

Cataluña, además, posee una balanza fiscal mucho más beneficiosa, por ejemplo, que la Comunidad de Madrid, que es la que más aporta y menos recibe. De hecho, Cataluña aporta la mitad que Madrid en cuando a la solidaridad regional.

3 El mito de la España anticuada y la permanencia en Europa

España se ha integrado perfectamente en la Unión Europea "España se ha integrado perfectamente en la Unión Europea"

Tercero, habría que recordar que España se alejó hace muchos años de la visión casposa y anticuada que se impuso durante la dictadura de Franco, un gobierno autoritario, de extrema derecha y ultracatólico.

Leyes como las del matrimonio homosexual o las adopciones de parejas del mismo sexo, ayudan a comprender que el país ibérico es un referente internacional en cuanto a derechos civiles. Con sus fallos, evidentemente: ahí tienen la mala aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

Por otro lado, a estas alturas, parece bastante evidente que Cataluña saldría de la Unión Europea y que su reincorporación sería una completa quimera. Primero, porque el Estado español vetaría su entrada. Segundo, porque la mayoría de naciones europeas mantienen territorios con corrientes independentistas: aceptar a Cataluña en la UE alentaría tensiones internas en muchas naciones como Italia o Alemania.

4 El mito del derecho a la autodeterminación de los pueblos

La ONU solo reconoce la autodeterminación de los pueblos en colonias o en casos de graves vulneraciones de los Derechos Humanos "La ONU solo reconoce la autodeterminación de los pueblos en colonias o en casos de graves vulneraciones de los Derechos Humanos"

Cuarto, el derecho de autodeterminación de los pueblos, tal y como lo contempla la ONU, solo se recoge para aquellos territorios que permanecen como colonias, como en su momento sucedió con Guinea Ecuatorial o actualmente con los territorios de ultramar en Francia. Cataluña no es una colonia: es parte de España, por su trayectoria histórica y por su actual estatus de Comunidad Autónoma en el ordenamiento territorial español.

Mientras tanto, el Gobierno se dedicará a trasladar a la Policía Nacional, la Guardia Civil y a intervenir a los Mossos para garantizar la Unidad de España. Y, de paso, a crear el caldo de cultivo que tanta ansia produce en el independentismo. El discurso político, mientras tanto, quedará en grupúsculos de extrema derecha que poco favor pueden hacer a nuestro país, mientras que la izquierda que defiende la unión sigue sin conectar con sus votantes.

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