Termina paseándose con una taza del WC pegada al culo tras la macabra broma de sus amigos

Termina paseándose con una taza del WC pegada al culo tras la macabra broma de sus amigos

Quisieron hacer una broma... y terminaron de procesión por toda la calle.

No hay nada como hacer una 'bromita' a tus amigos. Esas novatadas perfectas en las que te guardas momentos memorables y en las que comienzas a sufrir en silencio el momento en el que alguien decida 'devolvértela'. El problema es que lo que hace gracia... puede terminar acabando con el mismo 'salero' que nuestra 'sonrisa vertical'.

Si alguien lo duda, hoy os presentamos la mayor putada del año. Ese momento en el que la cosa 'se va de madre', en el que la broma empieza a hacer menos gracia, en el que el chiste termina con una taza del WC pegada al trasero de camino al hospital.

Eso es lo que le ha sucedido a este joven. Sus amables compañeros decidieron que la mejor idea pasaba por untar toda la taza del retrete con pegamento industrial capaz de camuflarse gracias al color de la taza.

Poco después, nuestro amable protagonista accede a ese cuarto de baño mientras que sus amigos graban la escena. Allí podemos comprobar cómo se sienta sobre el váter... y la cosa termina de la peor forma posible.

¿Por qué? Porque, como todos podéis imaginar, cuando el hombre intenta levantarse...  se da cuenta de que el retrete se ha aficionado a su anatomía. Vamos, que no tiene ninguna intención de abandonar sus posaderas. Sí, todo después de haber utilizado ese mismo baño. Mientras tanto, sus simpáticos amigos, lejos de ayudarle, deciden continuar grabando la escena entre risas y difundir todo por las redes sociales. 

Un paseo con la tapa pegada al trasero

Pero no todo termina aquí. Como no podía ser de otra forma, esta historia tan truculenta tenía que terminar (sí o sí) con una visita de cortesía al hospital. Y este caso no fue una excepción.

Para añadir más 'enjundia' al caso, tanto el joven como sus -yanotan- amigos decidieron pasearse por toda la calle hasta llegar al centro. Al menos, tuvieron la genial idea de tapar su trasero reformado con una toalla colocada con gran habilidad, lo que le dio un aspecto extremadamente singular a su figura.

Al final, la historia termina en una cama de hospital, de espaldas al médico, mientras que le retiran la tapa entre gritos. Una escena que ha despertado todo tipo de comentarios en redes sociales y que, seguramente, nuestro protagonista no olvidará jamás. Sobre todo, la próxima vez que decida dirigir la palabra a sus amigos.

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