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El Opus Dei seguirá predicando a favor de la mortificación corporal

El empleo de herramientas como el cilicio y las disciplinas por los célibes aún sigue estando presente en los centros donde habitan permanentemente.

El Opus Dei seguirá predicando a favor de la mortificación corporal

El Opus Dei es conocido por defender una serie de ideas que a muchos no se le pasarían por la cabeza practicar, entre ellas el uso de herramientas que provoquen dolor humano, pues según esta institución, el dolor al que Jesús tuvo que hacer frente debe ser propagado a los fieles para no caer en los placeres y las tentaciones de la banalidad humana. La situación se volvió a constatar tras unos estudios realizados por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, cuyos docentes han apelado a los sacrificios que los fieles realizaron incondicionalmente en la memoria del predicador, su manera de mostrar el amor que sentían por él.

Tanto es así, que a pesar de no pertenecer al Opus, el Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha constatado en su programa de radio, en respuesta a uno de sus oyentes, que pese a que la iglesia no se va a posicionar radicalmente hacia una única postura afirmando el uso y defensa de este tipo de prácticas, sí que criticó directamente a los que usan el cilicio "con el aire acondicionado puesto". El Opus Dei también sigue defendiéndolo y parece que no esperan cambiar su postura. Por otro lado, las enseñanzas del Opus no contemplan el placer humano en la aplicación de estos instrumentos, ya que "el masoquismo es contrario a la doctrina de Jesús"

Los celibatos siguen usando las disciplinas como método de mortificación para compartir del dolor de Cristo "Los celibatos siguen usando las disciplinas como método de mortificación para compartir del dolor de Cristo"

El cilicio, según reza la RAE, es un accesorio corporal de metal que se adhiere al muslo, aunque tradicionalmente correspondía a una camisa o túnica áspera, que aunque no provoca sangrado, enrojece fuertemente la piel del que lo porta. 

El amor pleno a Jesús a través de sufrimiento y dolor

Además de esta herramienta de mortificación corporal, los célibes congregados en los centros del Opus Dei también defienden y hacen uso de las "disciplinas",  algo que se han encargado de difundir a través de sus herramientas y canales oficiales de comunicación. 

Las "disciplinas", que usan para hacer sufrir al cuerpo humano a través de latigazos, así como el cilicio, son normalmente aplicadas una o dos veces por semana durante un minuto o dos, según rezan los numerarios de la conocida jurisdicción. Pese a esta inquietante circunstancia, el doctor Javier Sesé de la Universidad de Navarra aclara que a los feligreses "nunca se les ocurriría poner en peligro su vida y salud llevando al extremo estas mortificaciones, son solo un medio, camino y no un fin, que llevarán a este sacrificio hacia un amor pleno sin dolor o tristeza, sino todo lo contrario".

No es nuevo ni reciente, ya que su fundador Josemaría Escrivá de Balaguer ya fue interceptado en los años 30 con herramientas mortificantes ensangrentadas guardadas en un cajón de su vivienda, justo en los tiempos en los que el Opus acababa de conformarse. 

José Ignacio Munilla defiende el uso de las mortificaciones como "José Ignacio Munilla defiende el uso de las mortificaciones como "razón de ser al servicio del amor propio de una persona2"

Por otro lado, el teólogo Pablo Marti del Moral atiende a la propia autodeterminación de uno mismo para tomar, por propia voluntad, la decisión de usar los utensilios de mortificación, que además responde a dos motivaciones: "el autocontrol o dominio de sí mismo y el embellecimiento de la persona en un acto libre". 

"El deseo de satisfacción y de goce, desordenado por el pecado, lleva a cosas que, si las hiciéramos, nos apartarían de la paz interior y de la comunión con Dios", afirma. Sobre esta práctica, Marti del Moral relaciona el uso de las disciplinas y cilicios "con el adorno del cuerpo de manera espiritual con los sufrimientos y las llagas de Cristo, compartiendo en nuestro cuerpo los dolores de Jesús". 

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