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Mata a su hermana de 14 años por conducir borracha y lo emite todo por Instagram

La acusada permanece en prisión por homicidio involuntario y por conducir bajo los efectos del alcohol.

Obdulia Sánchez, una joven de 18 años, ha sido detenida después de haber tenido un accidente por conducir su coche ebria mientras sujetaba el teléfono con una mano para emitir todo en Instagram. Ella quedó completamente ilesa en el golpe, al contrario que su hermana, que sufrió duras lesiones que finalmente no pudo superar.

Todo sucedió a las 18:40, cuando la joven perdió completamente el control de su coche y se estrelló en contra de una alambrada llena de pinchos, tras lo que el coche volcó en repetidas ocasiones y su hermana de catorce años, Jacqueline Sánchez, salió despedida del vehículo al bo llevar cinturon de seguridad.

La joven acusada en una fotografía subida a Facebook "La joven acusada en una fotografía subida a Facebook"

En el interior del vehículo no sólo estaban las dos hermanas. Otra joven, de quien no ha trascendido su identidad, también sufrió "lesiones graves" durante el incidente, tal y como han informado las autoridades, aunque parece que en su caso sí que podrá salvar su vida, tal y como ha confirmaod la sargento de la Patrulla de Carreteras de California, Darin Heredia, a Buzzfeed.

El problema, en el caso de las dos jóvenes heridas, se basa en que no llevaron en ningún momento el cinturón de seguridad, algo que habría salvado la vida de Jacqueline y hubiera evitado la hospitalización de su amiga. En 2016, el 60% de los muertos por accidentes de tráfico en España iban sin cinturón dentro del coche.

La joven, que era toda una estrella en internet con más de 7.400 seguidores, se encuentra ahora en prisión, acusada por un delito grave de conducción bajo los efectos del alcohol y otro de homocidio involuntario.

Un vídeo muy explícito

Las imágenes que se registraron antes del accidente dan buena muestra de todo lo que sucedió.

En el vídeo, se ve a la acusada portando su teléfono móvil mientras se graba a sí misma conduciendo, cantando música, enfocando a sus dos amigas que están sentadas detrás y completamente ebria.

De repente, el vídeo se torna en color rojo, borroso, en el preciso momento en el que el coche se devía y se registra el accidente. Los gritos y los golpes que recibe el vehículo, que provocan que el propio metal se rompa, dan buena prueba de la violencia del impacto.

Finalmente, la acusada grita el nombre de su hermana Jacqueline antes de mirar a la cámara para enfocar al cuerpo inerte de su hermana, que yace en el suelo del campo. Unas imágenes no aptas para todos los públicos.

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