El marrón del petróleo, explicado nivel cuñao

El marrón del petróleo, explicado nivel cuñao

La rebaja que has estado notando en el precio de la gasolina en los últimos meses es consecuencia de una combinación de factores que hacen que medio mundo esté pendiente de lo que decide un puñado de saudíes.

Economía Samuel Aneiros Samuel Aneiros 03 Marzo 2015 07:10

El 27 de noviembre de 2014, en algún lugar de Viena, tuvo lugar esta conversación:

En un lugar de la OPEC... "En un lugar de la OPEC..."

El tipo de arriba es Rafael Ramírez, el Ministro de Asuntos Exteriores de Venezuela. El de al lado de las gafas es Ali Al-Naimi, Ministro del Petróleo y Recursos Minerales de Arabia Saudí. Esta conversación la tuvieron cuando el barril de petróleo estaba a unos 65 dólares. En el momento de escribir estas líneas, está a solamente 46, su nivel más bajo en diez años (si no contamos la caída de 2009, durante la recesión global).

Si conduces, habrás notado que tu gasto en gasolina se ha vuelto mucho más tolerable, con el diésel bajando del euro por litro a finales de enero, cuando en verano de 2012 alcanzaba el increíble precio de 1,40€. Pero hay otros indicadores; la prima de riesgo de España, que era lo único de lo que se hablaba en la tele cuando, también en verano de 2012, rondaba los 630 puntos, está tonteando a diario con bajar de 100. En verano de 2012 hacían falta 9 dólares para comprar 7 euros. Ahora puedes comprar 10 euros con 11 dólares.

Lo que estamos diciendo en este artículo es todo verdad, porque gráfico. Fuente: macrotrends.net "Lo que estamos diciendo en este artículo es todo verdad, porque gráfico. Fuente: macrotrends.net"

Hoy, en Los Replicantes, explicamos qué tienen que ver el LOL que Ali Al-Naimi le hizo a Rafael Ramírez a la cara y las próximas elecciones en España, a un nivel que hasta tu cuñado lo entenderá.

Para entender por qué el precio del barril del petróleo ha bajado a la mitad en seis meses, es importante entender primero por qué estaba tan alto.

A principios de milenio, los productores de petróleo mundiales estaban frotándose las manos. Países como China, India o Brasil empezaban a convertirse en economías fuertes que necesitaban bien de petróleo para crecer, lo que aumentaba la demanda. Al mismo tiempo, Iraq, que probablemente tiene los mayores yacimientos petrolíferos no explotados del planeta, estaba empezando a sufrir la caprichosa ira de George W. Bush, y Afganistán, que se calcula que tiene tres mil seiscientos millones de barriles de crudo bajo el suelo, ya estaba también en guerra con el resto del mundo porque Estados Unidos lo dijo. Unos años después empezaría la guerra civil en Libia, que tiene las mayores reservas de África, unas 15 veces más que Afganistán.

O sea, que había mucha demanda y poca oferta, de modo que el precio del barril subía. Y subía. Y subía.

A medida que seguía subiendo, a muchas empresas de diferentes partes del mundo les empezó a interesar meterse en el mercado. Veréis, sacar petróleo de debajo del suelo es más fácil en unas zonas del mundo que en otras. En Arabia Saudí, le pegas una patada a una piedra y sale un chorro negro. Si intentas recogerlo con un bol viene el gobierno y te secuestra, encarcela, tortura en la televisión pública y todo eso, pero de eso hablaremos luego.

Sin embargo, en Estados Unidos por ejemplo la cosa es más difícil. El petróleo está enterrado muy profundamente debajo de un suelo más duro que la cara del Pequeño Nicolás. Pero, ¿con precios en plan 80 o 100 dólares por barril? Aquello empezaba a merecer la pena. Los estadounidenses empezaron a meter agua a presión en el subsuelo hasta resquebrajarlo y ver si salía algo negro en básicamente todo el territorio del país. En Canadá, tentados también por estos precios tan altos, se pusieron manos a la obra a procesar unos lagos de alquitrán que tenían allí muertos de risa, que eran dos veces más grandes que Andalucía y estaban hechos de una arena mezclada con crudo más espesa que el ego del Pequeño Nicolás. Con precios de 30 o 40 dólares el barril, meterse hasta el pecho en aquel engrudo les había dado una pereza terrible durante años.

De modo que empezó a aumentar la oferta. Y aumentar. Y aumentar.

Esta foto se titula 'causa del 90% de todos los problemas que tenemos como civilización sobre atardecer romático' "Esta foto se titula 'causa del 90% de todos los problemas que tenemos como civilización sobre atardecer romático'"

Y entonces llegamos a 2009 y la recesión global. Ya sabéis, esa movida de las hipotecas subprime en EEUU, la quiebra de Lehman Brothers, etc. El planeta entero empieza a ajustar sus presupuestos y gastar menos en todo. Mientras tanto, la situación en Oriente Medio se calma, de modo que Iraq empieza a bombear petróleo como una perra y Rusia prácticamente basa su economía en ello.

A mediados de 2014 sucede lo inevitable; la oferta de petróleo es MUY superior a la demanda, y los precios empiezan a bajar, y rápido; de 115 dólares el barril en junio a 49 en noviembre. Y entonces se convoca la reunión de la OPEC en la que Ali Al-Naimi se ríe en la cara de Rafael Ramírez.

La OPEC es la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Es como la ONU con tres diferencias:

1. En vez de hablar de asuntos humanitarios se habla del precio del petróleo.

2. En vez de hacer lo que dice Estados Unidos, se hace lo que dice Arabia Saudí.

3. Las cosas que pasan allí son importantes.

Los países que componen la OPEC tienen un marrón muy gordo entre manos; se han acostumbrado a que el petróleo sea caro y sus presupuestos nacionales dependen de ello. A Venezuela le hace falta que el barril esté a 115$ para que la contabilidad cuadre. A Iraq le hace falta que esté a 100$. A Lybia, en medio de una guerra civil, más de 180$. Varios de estos países le piden a Arabia Saudí que haga el favor de frenar la producción. Si la oferta baja, el precio volverá a subir. Ali Al-Naimi se despolla.

Hablemos un momento de Arabia Saudí.

Esta foto de algo que pasa en Arabia Saudí es demasiado genial para no ponerla. Fuente: Flickr "Esta foto de algo que pasa en Arabia Saudí es demasiado genial para no ponerla. Fuente: Flickr"

Arabia Saudí es un país monárquico absolutista, en que no existen ni se permiten las elecciones ni los partidos políticos. Los más de 7.000 príncipes del país controlan todos los aspectos del mismo, usando el Corán en lugar de una Constitución propia. El periódico The Economist considera al país el quinto más autoritario del mundo, y Amnistía Internacional tiene una alarma permanente sobre su sistema judicial. Allí, entre 2007 y 2010 una persona fue ejecutada por decapitación pública cada cuatro días. En Arabia Saudí te pueden condenar a muerte por ser homosexual, ateo, drogadicto o hechicero. Si, habéis leído bien; hace menos de seis meses un hombre fue decapitado por brujería en este planeta. En Arabia Saudí existe la presunción de culpabilidad y las sentencias estilo "ojo por ojo", pero no ninguna ley que regule el maltrato a la mujer.

Arabia Saudí ni siquiera ha aceptado la Declaración Universal de Derechos Humanos.

A continuación, os mostramos unas imágenes de diferentes líderes mundiales condenando con vehemencia a autoridades saudíes por todo esto.

Barack Obama con el antiguo Rey Abdalá de Arabia Saudí "Barack Obama con el antiguo Rey Abdalá de Arabia Saudí"

Angela Merkel con el antiguo Rey Abdalá de Arabia Saudí "Angela Merkel con el antiguo Rey Abdalá de Arabia Saudí"

David Cameron con el antiguo Rey Abdalá de Arabia Saudí "David Cameron con el antiguo Rey Abdalá de Arabia Saudí"

George W. Bush, una espada y el Ministro de Defensa de Arabia Saudí "George W. Bush, una espada y el Ministro de Defensa de Arabia Saudí"

El Rey Juan Carlos y el Príncipe Salman de Arabia Saudí son amiguis "El Rey Juan Carlos y el Príncipe Salman de Arabia Saudí son amiguis"

Rodríguez Zapatero, condecorado por Arabia Saudí "Rodríguez Zapatero, condecorado por Arabia Saudí"

Mariano Rajoy bromea con el Ministro de Defensa de Arabia Saudí "Mariano Rajoy bromea con el Ministro de Defensa de Arabia Saudí"

Ah. He olvidado mencionar que Arabia Saudí también tiene 1 de cada 5 litros de todo el petróleo que queda en el planeta.

Pero volvamos a la reunión de la OPEC. Venezuela necesita que el precio del barril vuelva a subir para frenar su disparadísima inflación y evitar un colapso del 3% de su economía en 2015. Mientras tanto, desde Rusia miran la reunión con las pelotas de corbata; el 45% del presupuesto nacional depende de la venta de carburantes, y todo el mundo está vendiendo rublos como loco. Venezuela, Irán o Argelia son algunos de los países de la OPEC que hacen frente común para presionar al emisario saudí, que se sigue despollando allí a sabiendas de que se va a hacer lo que él diga.

¿Cómo es posible que Arabia Saudí esté dispuesta al suicidio económico? La economía saudí depende en más o menos un 75% de los beneficios del petróleo, y se calcula que si el barril sigue por debajo de 60$ durante todo el año la economía podría contraerse nada menos que un 14% del PIB. Esto es cuatro veces peor que el peor año de la crisis en España.

Muy fácil.

Arabia Saudí también tiene guardados setecientos cincuenta mil millones de dólares en moneda extranjera, obviamente dinero de petróleo. He hecho un cálculo rápido y probablemente erróneo, y eso son suficientes billetes de un dólar para hacer una torre del tamaño de un campo de fútbol y 400 metros de alto.

En España el "campo de fútbol" es la única medida oficial. Sobre todo para cuñaos.

El caso es que Ali Al-Naimi se acuerda de la última vez que bajó la producción de petróleo para aumentar su precio, y no le fue muy bien. Los precios siguieron bajando y Arabia Saudí, simplemente, vendió menos. Un error que no necesitan repetir teniendo tantísima pasta para tapar agujeros durante un par de años.

La apuesta saudí es que los estadounidenses y los canadienses se cansarán de intentar sacar petróleo de arena sucia y suelo rocoso para perder dinero, las empresas cerrarán y el precio volverá a subir. Mientras tanto, se la bufa poderosamente si Rusia, Irán o Venezuela quiebran, del mismo modo que se la bufa poderosamente si sus propios ciudadanos se mueren de hambre o son decapitados por fumarse un porro. La familia real seguirá viviendo en la más absoluta opulencia.

¿Y cómo afecta esto a España?

Cuando se aproximen las elecciones, Rajoy hablará de recuperación económica y, por una vez, será verdad.

Hay que recordar que el petróleo es el que marca el precio de todo. El pollo que compras en el supermercado (y que por cierto, casualmente ha bajado casi un euro y medio en seis meses), el envío desde China de tu portátil Apple, la electricidad con que funcionan las fábricas, la gasolina con la que Seur te trae el paquete de Amazon en 24 horas…... todo se vuelve más barato cuando el petróleo es más barato. Y por tanto con el mismo dinero se pueden hacer más cosas.

La economía crecerá y veremos al Gobierno actual jactarse de que sus medidas de austeridad por fin han dado frutos. Se usarán indicadores globales para justificar medidas locales; "la privatización de la sanidad funciona porque el PIB ha crecido y la prima de riesgo ha bajado", y la oposición se limitará a usar indicadores locales para atacar un poco a bulto; "el paro ha subido porque son ustedes unos incompetentes". Pero nadie se atreverá a alzar la voz contra la industria salvaje y todopoderosa que está detrás de este cambio temporal que coincide que nos beneficia como país importador y destruye a la mayoría de países exportadores.

Y de todas formas todo esto será completamente temporal. Otro día hablamos del Pico Petrolífero.

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