#MakeMineMilkshake: La última polémica machista en el mundo del cómic

#MakeMineMilkshake: La última polémica machista en el mundo del cómic

Una vez más, el fandom masculino de los cómics avergüenza a todo el mundo en la Comic-Con.

Hace poco vivimos con vergüenza la reacción de un grupo de gamers ante un proyectado evento exclusivamente femenino que finalmente no se pudo realizar. Llamadas al boicot, acoso online, amenazas y gamers ofendidos por la creación de un único espacio al que no estaban invitados provocaron tanto la cancelación del evento como una ola de solidaridad con las organizadoras que pudimos vivir prácticamente a tiempo real en Twitter.

Parece que hay determinado tipo de entretenimiento que algunos se empeñan en mantener como preeminentemente masculino, en un ejercicio de nostalgia y misoginia que va en contra de los propios intereses de la industria y de la evolución natural de las cosas. Cada vez hay más mujeres jugando, y cada vez hay más mujeres haciendo juegos, y eso no va a ser detenido, aunque hagan el camino bastante desagradable.

Lo mismo pasa en el mundo del cómic. Las mujeres siempre han leído cómics, y llevan décadas escribiéndolos y dibujándolos, pero hay un sector del fandom que siempre las intenta hacer sentir como unas intrusas, considerando el mundo de los superhéroes como un pequeño club masculino exclusivo. Esto se amplifica de manera exponencial en redes sociales, y si no, que se lo digan a Chelsea Cain.

El caso de Chelsea Cain

Polémica por una camiseta donde podía leerse 'Ask me about my feminist agenda' "Polémica por una camiseta donde podía leerse 'Ask me about my feminist agenda'"

Esta autora americana realizó en 2016 una serie limitada sobre el personaje de Mockingbird, una serie excelente que tuvo una excelente acogida por parte de la prensa especializada y los lectores. Pero en una de las portadas de la serie, Chelsea puso a la super-espía luciendo una camiseta rosa donde se podía leer: 'Ask me about my feminist agenda'; y se desató el apocalípsis de la indignación machista. El acoso fue tal que la autora tuvo que abandonar Twitter una temporada, no sin antes declarar que en otros trabajos y medios, aun siendo más mayoritarios como las novelas o la televisión, nunca había sentido la hostilidad y la beligerancia que había sentido en el mundo del cómic. Y no es la única, las autoras de cómic mainstream son pocas y tienen carreras cortas, suelen acabar dedicándose a proyectos más pequeños y personales, porque las presiones vienen de todos los frentes.

El caso de Mockingbird fue relevante por el efecto altavoz de las redes sociales, y nos dejó claro que a pesar de los esfuerzos inclusivos de las dos grandes editoriales estos últimos años, la industria tiene un problemón en su fandom.

Ataques a las mujeres del cómic en la Comic-Con

La fotografía que ha desencadenado una oleada de machismo "La fotografía que ha desencadenado una oleada de machismo"

Pues bien, un año después, los lectores han vuelto a la carga contra las mujeres de la industria, y en concreto afectando a la misma editorial, a pesar de iniciativas como el 'Women of Marvel', o de libros como 'Ms. Marvel', 'The Unbeatable Squirrel Girl' o 'Gwenpool', hay un sector de fans que no se ha dado por enterado.

Durante la Comic-Con de San Diego, un grupo de trabajadoras de Marvel, editoras, autoras y dibujantes, con Heather Antos a la cabeza, publicaron un selfie tomando un batido juntas y proclamando lo orgullosas que están de su trabajo. No es para menos, Antos es la responsable de una de las cabeceras que más venden en Marvel, la linea de 'Deadpool', también se encarga de Gwenpool, uno de los personajes revelación del año pasado, y es co-responsable de la creación de Dr. Aphra, una doctora que en su corta andadura se ha convertido en uno de los personajes favoritos del universo de Star Wars.

Pero las reacciones al selfie publicado fueron de todo menos inspiradoras. Comentarios como : "ya se entiende por qué las ventas de Marvel están en el retrete" aludiendo a los malos resultados de la compañía estos últimos meses (a pesar de seguir ganando a su directa rival DC) u otros directamente asquerosos como: "me follaría a la de en medio" a lo que responden "hazla firmar una hoja de consentimiento, tiene pinta de ser una zorra que denuncia".

Y esto solo en las respuestas al selfie, durante unos días, estas autoras y en concreto Antos se han visto sometidas a una campaña de acoso por mensaje directo, en blogs y fórums de cómics. Y todo por mostrarse orgulosas de su trabajo y su posición en la industria tomando un batido.

#MakeMineMilkshahe

Gran apoyo mediante #MakeMineMilkshake "Gran apoyo mediante #MakeMineMilkshake"

Pero cómo en el caso de Chelsea Cain y Mockingbird hay una parte esperanzadora de todo esto. La respuesta a la respuesta. Bajo el hastag #makeminemilkshake, que algunos empezaron a usar peyorativamente, numerosos autores y fans han comenzado a demostrar su apoyo a las chicas, y lo han hecho publicando selfies tomando batido. Se están creando fan-arts de los grandes superhéroes tomando batidos, se están recuperando imágenes ya existentes de los personajes de Marvel y DC tomándose batidos, hasta los grandes creadores, hombres y mujeres, se han dirigido a los fans para afear su conducta misógina y alabar a a las creadoras.

Pero aunque nos alegre mucho esa reacción positiva, hay que reconocer que el mundo del cómic tiene un problema. Las campañas de acoso a mujeres creadoras, a actrices como Leslie Jones empiezan a ser demasiado comunes. Hay un tipo de hombre resentido que se quiere apropiar de este espacio divertido y diverso, y hay una sociedad que en su mayoría tolera este tipo de comportamientos sexistas. 

Ya sea por razones de mercado o por verdadera conciencia social, los cómics de superhéroes han cambiado ya para siempre. La incorporación de creadoras es el único camino posible si queremos tener unas ficciones con las que todos nos sintamos representados, sin dejar a nadie fuera. A los matones de colegio que quieren monopolizar el patio hay que pararles en seco. Y todos tenemos algo de responsabilidad en esto.  La respuesta al caso de #makeminemilkshake ha sido rápida y contundente, esperemos que la próxima vez el acoso en redes a mujeres no llegue tan lejos.

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