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Muere de cáncer en Madrid después de que el médico niegue pruebas por "ser demasiado pequeño"

Izan Adán murió a causa de la pasividad médica, por un melanoma originado debido a un lunar que le ocupaba toda la espalda.

Muere de cáncer en Madrid después de que el médico niegue pruebas por "ser demasiado pequeño"

Izan Adán nació en agosto de 2007 con un lunar que le ocupaba el 95% de la espalda, conocido como nevus gigante.  Desde el principio, hubo miedo porque había antecedentes familiares: la abuela de recién nacido también había sufrido un melanoma.

"Nos dijeron que había que quitárselo poco a poco, que era un organismo como dormido, que escuchaba todo, pero controlado se podía vivir con él, aunque a veces podría degenerar en un melanoma", declara su madre, Diana, a El Mundo. Ahora, la Justicia le ha otorgado la razón, cinco años tarde, y ha condenado al Servicio Madrileño de Salud a pagar una indemnización de 175.000 euros.

Ocho operaciones

El pequeño Izan no consiguió salvar su vida como consecuencia de una negligencia médica
"El pequeño Izan no consiguió salvar su vida como consecuencia de una negligencia médica"

Después de nacer, Izan fue operado en ocho ocasiones entre 2008 y 2011 para quitarle el lunar, "siempre esperando a que la piel tuviera la elasticidad adecuada", explicó Diana.

En 2011, la pediatra de Izan notó una alteración en una radiografía del tórax. En el informe clínico del Hospital de Fuenlabrada, se especifica que la doctora "no lo tiene nada claro". Tras ello, se avisó a Rayos, donde revisaron la radiografía y no observaron lesiones nodulares.

El calvario

"Iba a volverme loca... Les decía a los médicos: '¿Y no será cáncer?'". Mientras, a Izan llegaron a diagnosticarle gripe, anorexia e incluso neumonía. Acusaron al niño de tener problemas psicológicos, y querer llamar siempre la atención de su madre.

"Le decían, delante de mí: 'Tienes que dejar de llamar la atención a tu mamá'. Yo insistía con el cáncer, me daba miedo que lo que tenía, el lunar gigante con el que había nacido, acabara en... Y me decían: 'Señora, si sigue usted con eso, el cáncer se lo va a provocar usted, no sea obsesiva''."

Tres años después, Izan ya tenía cinco años y problemas respitatorios. Le hicieron una radiografía de tórax en la que se habla de "imágenes más intensas en el lóbulo inferior izquierdo del pulmón", aunque tampoco hicieron nada. Diana no dejó de advertir que Izan Adán tenía un nevus que podría derivar en un melanoma. "Se reían de mí, me trataban con condescendencia", recuerda.

Uno de los médicos que atendieron al pequeño llegó a asegurar que
"Uno de los médicos que atendieron al pequeño llegó a asegurar que "los niños no tienen cáncer"

Injustificable

En febrero de 2015, Izan sufrió un derrame en la pleura. Entonces, le diagnosticaron neumonía, le pautaron antibióticos y desapareció la fiebre. Pero tenía condensación en el mismo lugar, y eso no desaparecía. El juez admite que en este momento el TAC ya debería haber sido ineludible.

Un nevus melanocítico gigante, como el que tenía Izan desde que nació, podía debenir en un melanoma. La placa radiológica que le hicieron en 2010, con dos años, advertía una sombra en el pulmón. Sin embargo, desde aquel momento, hasta junio de 2015, madre e hijo no encontraron a nadie dispuesto a realizarle un TAC.

A lo largo de aquellos años, pasaron por el Hospital de Fuenlabrada (Dermatología), el Doce de Octubre (Oncología y Neumología) y La Paz (Plástica). "Pónlos por favor a todos, que se sepa dónde fuimos y dónde pasó todo", añadió Diana mientras era entrevistada. Todo ello sin que nadie se diera cuenta de lo que le pasaba a su hijo.

La madre acudió a múltiples hospitales sin conseguir las pruebas necesarias
"La madre acudió a múltiples hospitales sin conseguir las pruebas necesarias"

En febrero de 2016, Izan Adán murió de cáncer. Con tan solo ocho años. Y es que, cuando se le diagnosticó la neumonía y se le realizó por fin un TAC, apareció un melanoma irreversible en el pulmón derecho. Izan tenía aquello que Diana siempre había temido y que siempre había advertido a cada médico. 

Cuando se dieron cuenta, Izan ya tenía gran cantidad de metástasis en el pecho, el cráneo, el hígado, el riñón, el páncreas y los huesos. El cáncer creció mientras ellos pedían la atención que realmente Izan necesitaba, y ahora, habiendo perdido a su hijo, Diana espera 175.000 euros de indemnización por parte de la aseguradora del Servicio Madrileño de Salud, cantidad establecida en la sentencia de Primera Instancia 71 de Madrid.

Diana narra cómo al enterarse de todo decidió ocultárselo a Izan, para protegerle. Sin embargo, los últimos meses, cuando estaba en silla de ruedas y sus pulmones funcionaban gracias a un ventilador, le decía: "Mamá, me estoy muriendo".

Una doctora admite que deberían haberle hecho un TAC

Tiempo después de la muerte de Izan, Diana fue a buscar los documentos de su hijo al Doce de Octubre. Allí, una médico de neumología admitió haber comentado junto a su compañero que había que hacerle un TAC al niño, pero este no lo creyó oportuno.

Diana cuenta cómo llevó a ese neumólogo el expediente de su hijo y le espetó que "los niños no tienen cáncer, que no me preocupara o de lo contrario el cáncer se lo causaría yo".

En 2015, cuando se descubrió el cáncer, les dijeron que ya no había ninguna cura ni nada que pudieran hacer. Si le hubieran realizado el TAC mientras el melanoma no tenía malignidad agresiva, el pequeño podría haber tenido un tratamiento y quizá habría vivido otra suerte.

A partir de aquel momento, solo le quedó el sedante. Después de su cumpleaños, en 2015, perdió la movilidad de la pierna derecha y quedó en silla de ruedas. El 13 de febrero de 2016, tras tantas negligencias, Izan Adán falleció. "Al menos ahora, allá donde esté, sé que Izan no tiene dolor", dice su madre.

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