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Una joven queda encajada en una ventana durante su cita al tratar de deshacerse de su caca

La chica comprobó que el wáter no se tragaba sus deposiciones, por lo que decidió tirarla por la ventana, lo que no fue una gran idea.

Hablar de temas escatológicos puede ser una cuestión muy peliaguda, y es que aunque forman una parte intrínseca de nuestra naturaliza, solemos sentir pavor cuando de ellos se trata. Eso sí, haciendo gala del refrán: 'cuando hay confianza da asco' ( y nunca mejor dicho), estos suelen ser el medidor perfecto para determinar la confianza que existe entre una pareja, y es que cuando dos enamorados hablan abiertamente del funcionamiento de su aparato intestinal podemos decir que ya estamos ante una relación más que seria. 

Si bien, durante los primeros encuentros, generalmente intentamos desterrar esa parte natural de nuestro ser, y fingimos ante nuestro/a acompañante que somos unos seres ultra perfectos que no expulsan de sus adentros nada que no sean mariposas y florecillas. Este fue precisamente el error que cometió la protagonista de nuestra historia. 

Al parecer, la susodicha se encontraba en medio de su primera cita con un chico que había conocido en Tinder cuando le entraron unas ganas profundas de ir al baño. Liam Smyth, que así se llama la otra parte involucrada en la historia, le ofreció amablemente el de su casa, sin saber las consecuencias que ello iba a carrear. 

'Fui a hacer caca en tu baño', me dijo, ' y cuando tiré de la cadena no se iba. No sé por qué hice esto, entré en pánico', continuó. 'Metí la mano en el wáter, la cogí, la envolví en papel higiénico y la tiré por la ventana.
La joven encajada en la ventana. Fuente: Liam Smyth / GoFundme
"La joven encajada en la ventana. Fuente: Liam Smyth / GoFundme"

Cuando Smyth escuchó la historia, decidió ir a comprobar dónde había caído la sustancia en cuestión, y la cosa no podía ser peor, había aterrizado en el conducto de ventilación de su aseo, por lo que tenía que intentar sacar la prueba del delito de allí, o tendría para siempre un olor en su aseo cuanto menos peculiar. 

Mi cita, siendo una gimnasta amateur, estaba convencida de que podría meter el brazo en la ventana y alcanzarlo.

La solución podría haber sido la ideal, pero el destino no quiso que la historia tuviera un final feliz, o por lo menos normal (dentro de lo que cabe). La chica, viendo que su brazo no era suficiente, decidió meter medio cuerpo en la ventana, quedando para su desgracia atascada por completo en la mini abertura que ofrecía la ventana

Desafortunadamente para mi cita, llegados a ese punto, solo vi una salida. Llevaba cabeza abajo en la ventana unos 15 minutos, y estaba empezando a preocuparme por su salud. Llamé a los bomberos. En cuestión de minutos pude escuchar las sirenas. Después de recomponerse tras observar la escena que tenían frente a ellos, empezaron a trabajar para sacar a mi cita de la ventana. Les llevó unos 15 minutos. 
El departamento de bomberos en acción. Fuente: Liam Smyth / GoFundme
"El departamento de bomberos en acción. Fuente: Liam Smyth / GoFundme"

La anécdota podía haber quedado en petit comité entre ambos, pero Liam tenía un problema, la reparación del estropicio costaba 300 libras y el no disponía de tanta cantidad, por lo que publicó la historia en Internet para recaudar el dinero. La historia ha tenido tal éxito que Smyth ha llegado a conceder una entrevista para la BBC contando lo sucedido y además ha logrado recaudar más de lo que esperaba, 1700 libras,  de las cuales una parte irá destinada a la ventana y lo restante a dos ONGs: una  encargada de implantar váteres en países en vías de desarrollo y otra que ofrece ayuda financiera, psicológica y médica a bomberos. 

P.D. Para los interesados, Liam y su cita continúan viéndose, lo que corrobora nuestra primera afirmación: los temas escatológicos afianzan la relación

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