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Fukushi Masaichi, el coleccionista de tatuajes arrancados de cadáveres

Su interés comenzó al conocer que la tinta inyectada en la piel acababa con las lesiones dérmicas provocadas por la sífilis.

Para gustos colores y si no sabores. En este mundo todo es coleccionable, desde las cosas más absurdas hasta las cosas más inexplicables y surrealistas. Tazas, chapas, cromos, canicas, gogos, sellos, tazas, monedas y... ¿tatuajes de muertos? Hay personas con gustos muy excéntricos y aficiones muy particulares y curiosas como es coleccionar tatuajes arrancados de cadáveres. El mundo, para bien o para mal, nunca deja de sorprendernos.

El médico ha llegado a enmarcar 2.000 tatuajes que no son suyos "El médico ha llegado a enmarcar 2.000 tatuajes que no son suyos"

El médico japonés Fukushi Masaichi es el fundador de la considerada como mayor colección mundial de piles tatuadas de muertos. Masaichi comenzó a interesarse por los tatuajes cuando supo que la tinta inyectada en la piel acababa con las lesiones dérmicas provocadas por la sífilis.

La rara afición de Fukushi Masaichi ha sido posible gracias a las empresas que se encargan de retirar los tatuajes de los fallecidos para satisfacer a sus clientes, ya sea para guardar un recuerdo del difunto o por otras motivaciones. Así, el médico ha enmarcado 2.000 tatuajes que, a pesar de que le pertenezcan legalmente, no son suyos.

Sorprende la calidad de los dibujos "Sorprende la calidad de los dibujos "

En los años en los que vivió (1878-1956) en Japón era bastante habitual ver a miembros de bandas y miembros de la yakuza con su piel totalmente decorada con impresionantes tatuajes, de gran tamaño, siendo auténticos lienzos andantes. Sin embargo, su pasión nunca le llevó a tatuarse, pero eso no le impidió contactar con gente que, allá por los comienzos del siglo XX, tenía estos dibujos en su piel. 

Lo acordaba con ellos previamente

Masaichi pedía permiso a los tatuados para guardar los tatuajes cuando estos murieran "Masaichi pedía permiso a los tatuados para guardar los tatuajes cuando estos murieran"

El peculiar doctor hizo las cosas bien y es que les pidió permiso para poder guardar los tatuajes una vez que estos murieran, y muchos de ellos accedían gustosamente. Obviamente, esto significaba que los recientes cadáveres eran despellejados en la autopsia, antes de ser enterrados o incinerados, y su piel era tratada para que no perdiera sus tintes. Además, se ha llegado a decir que el médico llegó a pagar a algunas personas para que se terminaran un tatuaje que él guardaría años después.

El médico no solo recopilaba la piel arrancada de otros, también coleccionó fotos. El japonés tenía una colección de hasta 3.000 fotos de tatuajes, sin ningún tipo de interés macabro, simplemente un interés por preservar este arte para futuras generaciones. Estas, sin embargo, se extraviaron durante la Segunda Guerra Mundial. Las pieles tatuadas, en cambio, Masaichi las guardó en un refugio antiaéreo a comienzos de los años 40De esta manera pudieron sobrevivir al conflicto bélico. Años antes, en un viaje académico por Estados Unidos, un camión lleno de ellos desapareció en Chicago y nunca más se volvió a saber de ellos.

Los tatuajes están muy bien conservados "Los tatuajes están muy bien conservados"

Entre Tokio y Lisboa

La fama del médicotuvo repercusión y la revista Life llegó a dedicarle unos reportajes cuyo contenido gráfico no es para todos los públicos. Ahora, la Universidad de Tokio los preserva en 105 cuadros. También el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Portugal, con sede en Lisboa, que tiene 70 ejemplares.

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