Eurovisión 2018: Moldavia vuelve a traer la fiesta balcánica

Eurovisión 2018: Moldavia vuelve a traer la fiesta balcánica

El grupo DoReDos presenta 'My Lucky Day', una festiva canción con acordeones y sonido nativo.

De toda la vida, si algo ha funcionado una ocasión no hay por qué cambiarlo. Algo así habrán pensado por Moldavia, un país que el año pasado consiguiera su mejor posición histórica en su corta trayectoria en el Festival de Eurovisión. En un país que lleva solo desde 2005 apareciendo por el festival, Kiev fue el momento de reventar todos los pronósticos y colarse tercero. 

La vuelta de Sunstroke Project y el famoso Epic Sax Guy con la canción 'Hey, Mamma' trajo una fiesta con mujeres vestidas de novia, bailes estrambóticos y el ya célebre saxofón, enganchando a Europa hasta obtener el tercer puesto del podio. Para 2018, los moldavos habrán pensado que la fiesta de su país es lo que verdaderamente engancha a Europa, y traen una nueva dosis de algo parecido, aunque esta vez parece que no tiene tanto gancho.

De la mano del grupo DoReDos, que ganara su preselección de calle, y de la canción 'My Lucky Day', desde Moldavia se vuelve a apostar por el combo de canción sencilla en inglés, bailes propios de otra época y mucho sonido de orquesta para hacer bailar al viejo continente. ¿Lo conseguirán? No las tienen todas consigo.

Puede sonar a lo mismo

DoReDos en la grabación de su videoclip "DoReDos en la grabación de su videoclip"

Moldavia no ha seguido el ejemplo de Portugal. A diferencia de los anfitriones, que llevan a Lisboa una canción diametralmente opuesta a lo que fue el 'Amar Pelos Dois' de Salvador Sobral, Moldavia se estanca en lo mismo con una canción que de momento no ha sorprendido a nadie.

En un grupo, DoReDos, que ya intentara llegar a Eurovisión en 2015 y 2016, 'My Lucky Day' es una canción que apela a la fuerza de la música para animar y sacar a cualquier persona de momentos tristes. Este mensaje tan global unido a lo particular de su música de corte balcánico y los bailes que el grupo realiza, son las bazas para intentar llegar a la final, algo que Moldavia ha hecho en nueve de las catorce veces que ha acudido a Eurovisión.

Arrasando en su país con el 72% de la audiencia eligiéndolos en una final que tuvo representación española gracias a 'La Esencia del Sur', canción interpretada por Nicoleta Sava y compuesta por Rafael Artesero y José Juan Santana, DoReDos cuenta con el favor de su país, donde es uno de los grupos de moda, y hasta de su gobierno, habiendo manifestado hasta el primer ministro moldavo una gran alegría porque sean ellos los que acudan a Lisboa. ¿El resto de Europa les tratará igual?

Kirkorov está detrás

Kirkorov junto al grupo en la final nacional "Kirkorov junto al grupo en la final nacional"

Otro de los grandes alicientes de 'My Lucky Day' es conocer su compositor. Y es que el tema moldavo lleva la firma de Philip Kirkorov, magnate ruso que es autor de más de una canción mítica del festival. 

Habiendo representado a la propia Rusia en el Festival de Eurovisión en 1995, desde ese momento la parcela de Kirkorov de cara al festival estuvo unida a la composición musical, firmando canciones de la talla del 'You Are My Only One' de Sergey Lazarev en 2016 (segundo clasificado en esa edición), el 'Shady Lady' de Ani Lorak en 2008 (acaba segunda)  o el 'Work Your Magic' de Dimitry Koldun en 2007 (tercera posición para Bielorrusia, su mejor dato histórico). 

Todos estos datos victoriosos siempre hacen que le des un extra a las canciones que firma Kirkorov, aunque esta última apuesta suya no parece llevar el mismo camino. De momento las casas de apuestas de pago la sitúan en un tibio vigésimo octavo puesto, un puesto que si bien es deficiente ha ido creciendo con las semanas. Junto a esto, haber tenido 'la suerte' de aparecer en la segunda semifinal puede dar algo de aire a los moldavos, los que con el avance de los ensayos, la melodía pegadiza y el ritmo festivo pueden pensar en agarrar uno de los diez puestos que dan acceso a cantar el sábado. 

Sea como fuere, Moldavia parece decidida a traer ritmos propios al festival, algo que es de elogiar. En una edición donde los países balcánicos han apostado por su balada tradicional o por adaptarse al pop en inglés más global, la delegación moldava sí trae a Lisboa un órdago por la fiesta y sus rasgos identitarios. Que Europa lo entienda o no es un asunto difícil de adivinar de momento, aunque sí podemos afirmar que 'My Lucky Day' se colará a bien seguro entre una de las canciones de fiesta del festival, y si consiguen afinar la puesta en escena evitando que parezca un número de cabaret, quizá volvemos a ver a Moldavia en la final, algo que en los últimos años se ha convertido en una costumbre. 

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