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Política

¿Qué está pasando en Bolivia?

Tras 14 años de presidencia de Evo Morales, la sombra del fraude en las últimas elecciones y un golpe de Estado han desatado las tensiones en Bolivia.

¿Qué está pasando en Bolivia?

Bolivia se encuentra en un callejón con difícil salida tras el fraude en las elecciones perpetrado por Evo Morales y el posterior golpe de Estado apoyado y promovido por los dirigentes más conservadores del ejército.

El 20 de octubre se celebraron elecciones generales para elegir al presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional, entre otros cargos del legislativo. El Órgano Electoral proclamó los resultados, que fueron los siguientes: el partido Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales obtuvo 47,08 % de los votos, mientras que Comunidad Ciudadana del candidato Carlos Mesa, expresidente de Bolivia, obtuvo 36,51%. El dato curioso viene ahora, pues la ley electoral de Bolivia establece que no se va a una segunda vuelta cuando el primer candidato obtiene más del 40 % de los votos y hay diferencia entre el primer y el segundo candidato superior al 10 % de los votos escrutados. Casualidad o no, los resultados evitaban ir a una segunda vuelta y, para más inri, la diferencia entre las dos candidaturas más votadas era del 10 %, lo que exige la ley.

Ante las acusaciones de manipulación de los resultados electorales por parte de Morales, la Organización de Estados Americanos toma parte del conflicto entre oficialistas y opositores y reconoce que hay inconsistencia en el conteo de votos de las elecciones, por lo que solicita que se haga una segunda vuelta electoral. Esta postura fue apoyada por la Unión Europea, que también llamó a una segunda vuelta para restablecer la confianza en los resultados.

Evo Morales, presidente de Bolivia durante 14 años "Evo Morales, presidente de Bolivia durante 14 años"

Esta situación se complica más aún si tenemos en cuenta que buena parte del pueblo boliviano empezó a recelar del presidente Evo Morales cuando este no respetó el resultado del referéndum de febrero de 2016, que por el 51,3 % de los votos rechazó una nueva reelección del mandatario, que ya llevaba tres elecciones y 14 años en el poder. Estando ya él en el gobierno, se aprueba una nueva Constitución boliviana que solo permite dos mandatos presidenciales consecutivos, algo que después intentó sortear su partido para que Morales pudiese volver a presentarse, algo que, finalmente, sucedió.

Tras esta concatenación de hechos anómalos en un país que presume de democracia y 21 días con constantes y crecientes revueltas ciudadanas, el Presidente Morales no tiene más remedio que dimitir, algo que hace tras el pronunciamiento del jefe del ejército. Se ponía así fin a 14 años de gobierno socialista liderado por el primer indígena que llegó al poder de su país en América Latina, el cual gozó de una popularidad extraordinaria que, como suele ser normal debido a la obnubilación que produce el populismo de cualquier ideología, carecía de pensamiento crítico y juicio sereno de las políticas públicas que allí se estaban implantando.

Golpe de Estado

El 13 de noviembre se tensa mucho más la ya delicada situación, cuando Jeanine Áñez, entonces Presidenta del Senado, anunciaba, tras una tensísima sesión parlamentaria que se celebró con la ausencia de los representantes del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), que asumía la Presidencia interina de Bolivia. Sorprendió entonces su llegada a Palacio Quemado, sede de la presidencia del país, cargando con una Biblia y diciendo "Nuestra fuerza es dios, el poder es dios", lo que, según dijeron después, quería simbolizar que el país volvía a sus raíces y se alejaba del ateísmo del anterior Presidente; el cual, según las mismas fuentes, se alejó de la esencia del país. Poco o nada ayudó el acto de la Presidenta interina aparecía rodeada de militares ataviados con sus uniformes de alto rango, los cuales entraban en el nuevo gobierno. Evo Morales, mientras tanto, se encuentra exiliado en México

La última promesa de Áñez ha sido convocar elecciones libres, limpias y democráticas en noventa días. Está por ver si lo cumplirá o no, viciada por el mal que parece recorrer el mundo en estos momentos, el populismo totalitario. Anteriormente ya había marcado el camino a seguir, expulsando a la delegación diplomática venezolana y manteniendo el pulso al gobierno cubano por el caso de los médicos. Ella quiere romper con todo, sea bueno o malo, que permita recordar los años de Morales en el poder.

Jeanine Áñez ha asumido la presidencia interina de Bolivia "Jeanine Áñez ha asumido la presidencia interina de Bolivia"

Sea como fuere, Bolivia se encuentra ante una encrucijada histórica de la que depende su presente y futuro, teniendo muchas heridas abiertas en canal y pocos cirujanos dispuestos a coserlas. Las costuras de la sociedad están terminando de resquebrajarse y los enfrentamientos entre ejército y ciudadanos, y también entre bolivianos de diferentes ideologías, son constantes; lo cual se ve acrecentado por la situación, extremadamente grave, que se vive tanto en supermercados como en gasolineras, la carne y el combustible empieza a convertirse en un producto de lujo para un país que tiene sus principales arterias bloqueadas por los enfrentamientos.

La situación en Bolivia, un país que cuenta con 11 millones de habitantes, una economía muy débil y un altísimo nivel de pobreza, demuestra que nada es irreversible ni permanente, muestra con toda su crudeza el coste altísimo que hay que pagar por confiar en populismos de toda índole y, a la vez, abre una ventana a las oportunidades que tiene el país si es capaz de resolver democrática y pacíficamente esta situación. De ser así, estaría demostrando que no quiere ni fraude en elecciones ni golpes de Estado, sino desmarcarse dentro de sus colegas latinoamericanos y emprender un camino que lleve a la total democratización, trasparencia y aplicación de políticas públicas que permitan crecer y dejar atrás la pobreza. Bolivia es mucho más que sus dirigentes, es un país con oportunidades en el presente. Y debieran ellos, los bolivianos, tomar las riendas de su futuro.

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