Las cosquillas, el placer doloroso que puede ser una gran práctica sexual

Las cosquillas, el placer doloroso que puede ser una gran práctica sexual

Se suele tener una concepción del sexo muy falocéntrica, pero en realidad los genitales son solo una pequeña parte del sexo.

Vida Julio Plaza Torres Julio Plaza Torres 18 Marzo 2019 13:28

El sexo es un gran placer que cada uno concebimos de una manera u otra. Hay gente que lo disfruta de manera más sensual, erótica o sentimental, y en la otra parte también están prácticas como la dominación o el sadomasoquismo.

Pero si la página PornHub ya sorprendió con una lista del porno más buscado de toda España donde destacaron extrañas categorías pornográficas, lo que está claro es que hay más formas de disfrutar del sexo de las que se conocen.

Las cosquillas parecen ser una de ellas, pues en la web porno también se pueden encontrar vídeo de 'tickling fetish', también llamado fetichismo de cosquillas, cosquillas eróticas o knismolagnia.

Las cosquillas en el sexo

Hay dos tipos de cosquillas para transmitir placer en el sexo | PornHub "Hay dos tipos de cosquillas para transmitir placer en el sexo | PornHub"

Haciendo una búsqueda entre el material de la página web se pueden apreciar dos tipos de cosquillas: las BDSM (bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo) y las cosquillas como juego erótico.

Como BDSM, las cosquillas son un castigo realizado por un amo a un esclavo atado y humillado. La sensación de sumisión y de estar a merced de la otra persona sin poder evitar las cosquillas se convierte en un placer y una tortura.

Por otra parte, las cosquillas como acto erótico se basan en el juego, tanto es así que no tienen ni por qué hacerse a una persona vestida. De hecho, en algunos vídeos se hacen cosquillas a peluches por simple fetiche, mientras que en otros es un placer visual donde varias manos con una perfecta y extravagante manicura actúan sobre una única persona.

El placer doloroso de las cosquillas

Las cosquillas pueden ser placenteras y dolorosas a la vez "Las cosquillas pueden ser placenteras y dolorosas a la vez"

"Como en muchas prácticas, el placer no solo se consigue a través de una sola vía", asegura Ignasi Puig Rodas, psicólogo clínico y sexólogo. Algunos sienten placer con las cosquillas "dentro del juego del BDSM", mientras que a otros "le gustan esta práctica completamente aislada de otras" porque les excita.

Dentro del BDSM, el tickling fetish puede ser una buena manera de comenzar, tal y como recomienda el sexólogo: "No empieces con latigazos, es más fácil coger una pluma y recibir cosquillas. Así, si la sensación de no poder controlar lo que te está pasando te resulta placentera, puedes empezar a experimentar con otras formas de tortura".

Puede parecer un juego de niños, pero las cosquillas pueden llegar a producir dolor y ser una buena tortura para las BDSM. "Hay que pensar que cuando a una persona le hacen cosquillas y ríe, se puede generar dolor con el escozor de la piel, la tensión muscular, la risa exagerada que tensa la garganta, el dolor de cabeza de mucho reír... Es una forma diferente de provocar dolor, una parte de BDSM", cuenta Puig Rodas.

Aún así, cuando no se entiende por qué las cosquillas pueden formar parte del sexo, lo que hay que hacer es desmitificar la penetración como único elemento placentero y deshacerse de la concepción falocéntrica del sexo. "Los genitales representan el 1% de nuestro cuerpo. ¿Por qué todo el placer debería pasar solo a través de los genitales?", se pregunta el psicólogo.

Los contactos que buscan satisfacer sus fetichismos

La gente se ofrece para hacer y recibir cosquillas "La gente se ofrece para hacer y recibir cosquillas"

Como en cualquier práctica, las páginas de contacto se llenan de fetichistas buscando alguien con quien poder cumplir sus fantasías sexuales. "Amo se ofrece a sumisa para practicar bondage, dominación y control físico, sadomasoquismo, masaje, negación del orgasmo, cosquillas sádicas y todo aquello a lo que estés dispuesta a llegar", pide un hombre de 40 años.

En ocasiones, los que disfrutan con las cosquillas tienen otros fetichismos, como el gusto por los pies. "Me encanta que me hagan sesiones de cosquillas atado y desnudo. Mi debilidad: los pies", pide un joven de 29 años.

Lo que está claro es que este fetichismo no es un caso aislado y en la mayoría sex-shops venden juguetes para estimular estas zonas erógenas que en ocasiones se olvidan.

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