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Las chapuzas de Rocío Monasterio que supusieron una pesadilla para su compradora

Sale a la luz un quinto caso de irregularidades inmobiliarias protagonizado por el matrimonio de Rocío Monasterio y Espinosa de los Monteros.

Las chapuzas de Rocío Monasterio que supusieron una pesadilla para su compradora

Siguen saliendo a la luz nuevos casos de inmuebles que el matrimonio de Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros vendieron a particulares causando verdaderos quebradores de cabeza en los compradores. Uno de los últimos casos conocidos ha sido el de Amaya P. S., que en el 2006 compró un taller de coches en la calle Amalia, 19, en el barrio de Tetuán.

Aunque la mujer no lo sabía en ese momento, estaba cometiendo uno de los mayores errores de su vida al contratar a Rocío Monasterio como arquitecta para transformar ese espacio industrial en un lugar residencial. Amaya pagó un total de 475.000 euros por construir un loft y el matrimonio de VOX se embolsó con este proyecto 156.000 euros.

Mentiras e irregularidades inmobiliarias

De nuevo, vuelve a suceder algo similar a lo ocurrido en casos anteriores, ya que los dirigentes de VOX aseguran que ellos vendían locales sin permiso de habitabilidad bajo el conocimiento de los compradores. Un pretexto que se contradice con el caso de Amaya, ya que la propia Monasterio tramitó una solicitud oficial al Ayuntamiento el 5 de julio de 2006 en el que pedía el cambio de uso de suelo industrial a vivienda. Amaya P. S. afirma que el matrimonio le dijo que tenían contactos en la Administración que facilitarían el trámite, pero la licencia nunca llegó.

La compradora comenzó a tener problemas nada mas entrar a vivir al loft. Una de las primeras sorpresas que se llevó fue cuando, al revisar la documentación de los proyectos, se percató que no los firmaba Monasterio, sino otra arquitecta. La dirigente de VOX obtuvo el título de arquitecta en el 2009, sin embargo muchos daban por hecho que estaba titulada y colegiada, ya que lideraba un estudio con su nombre desde el 2000 y realizaba todo tipo de trabajos. Por esta razón en muchas ocasiones Monasterio no firmaba planos y tenía una relación ambigua con sus clientes.

Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio durante la Feria Taurina de Brihuega 2019 "Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio durante la Feria Taurina de Brihuega 2019"

Rocío Monasterio había hecho una verdadera chapuza en ese taller transformado en loft, y Amaya comenzó a ser consciente de ello rápidamente. Cuando llovía la casa se inundaba, además la relación con su vecino se tensó cuando el hombre demostró con papeles que la propiedad de Amaya invadía un espacio que era suyo. El ruido exterior era insoportable, de manera que la compradora tuvo que gastar unos 10.000 euros en insonorizar la vivienda. Si no fuese suficiente todo esto, las poleas del garaje se rompían por el peso de la puerta cada mes.

Ante esta situación insostenible fueron muchos los correos electrónicos que Amaya y su pareja intercambiaron con el matrimonio de Vox. Sin embargo, se puede entrever en un email enviado por Espinosa de los Monteros su clara intención de lavarse las manos con lo sucedido: "No se ha cometido ningún error por parte del estudio en este proyecto. Todo lo hemos hecho desde la buena voluntad y mucho más allá de las obligaciones que nos corresponden por contrato, que por cierto está extinguido desde hace bastante tiempo", escribía el actual líder de Vox en Madrid, que se eximía de culpa ante las evidencias encontradas.

Problemas psicológicos a causa de la vivienda

Imagen del garaje que Monasterio prometió convertir en vivienda | Google Maps "Imagen del garaje que Monasterio prometió convertir en vivienda | Google Maps"

En todo este periodo, Amaya sufrió un gran estrés a causa de las malas condiciones de la vivienda en la que había gastado la herencia de su madre. Es por esto que decidió buscar la ayuda de un terapeuta: "Era una época en la que no podía parar de llorar. Contratar a Monasterio como arquitecta fue el peor error de mi vida. Me dijo el terapeuta que si quería seguir con mi existencia y mi familia debía poner este problema en un lado marginal de mi cerebro", confiesa Amaya P. S. al diario El País, que ha destapado este caso de irregularidades inmobiliarias.

Finalmente, Amaya decidió alquilar la vivienda. Por ella pasaron cuatro inquilinos distintos durante varios años. Todos acababan marchándose por los problemas del loft. Finalmente en 2016 lo vendieron por un precio menor, ya que en 10 años el local se había devaluado un 62,7%. Amaya acabó perdiendo un total de 298.000 euros y gran parte de su salud mental. Este es el quinto caso de irregularidades en inmuebles protagonizado por Espinosa de los Monteros y Monasterio, desde que Eldiario.es desvelase el primer caso, en su propia vivienda familiar.

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