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Antinatalistas: un movimiento para acabar con la especie humana

Una pareja española se ha esterilizado para continuar con este movimiento antinatalista.

Pese a que no hayáis oído hablar de ellos con asiduidad, lo cierto es que los antinatalistas existen. Estas personas forman parte de un movimiento que defiende que la procreación debería paralizarse, ya sea por motivos éticos o por motivos ecológicos. Es un movimiento que ha crecido mucho en estas últimas décadas, y que incluso tiene su propio gurú, un filósofo sudafricano. Este último cree que lo ideal para el mundo sería que la extinción de la especie humana llegara relativamente pronto.

Desde El Mundo han contactado con una pareja española que ya se ha esterilizado, y que se consideran a sí mismos antinatalistas. Viven en Lérida, y ella se llama Gemma Orozco y él Marc; la joven tiene veinticinco años, trabaja como técnica informática, y siempre ha tenido claro que no quería tener hijos. "Considero que tener un hijo es un acto egoísta que responde solo a los intereses de los progenitores", explica. Según ella, y según el movimiento antinatalista, "vivir es sufrir, y quien no existe no sufre. Soy antinatalista desde que tengo uso de razón".

Considero que tener un hijo es un acto egoísta

Hace dos años, cuando tenía tan solo veintitrés, acudió a la Seguridad Social y solicitó que se le hiciera una ligadura de trompas. Ella estaba fielmente convencida de que ese era el paso que quería dar en su vida; no obstante, desde la Seguridad Social le indicaron que no era posible. "Me dijeron que no, que para poder hacerlo tenía que tener al menos treinta y cinco años y dos hijos". Es por eso que, hace tres meses, decidió esterilizarse en una clínica privada, donde lo único que le exigieron es un pago por los servicios, pero ningún tipo de explicación. 

A su pareja, Marc, le pasó exactamente lo mismo cuando acudió a la sanidad pública pidiendo una vasectomía. Pero Gemma tuvo bastante más suerte, y como su seguro privado cubría la esterilización, pudo acudir a la clínica privada.

Los antinatalistas consideran traer un hijo al mundo como un acto egoista "Los antinatalistas consideran traer un hijo al mundo como un acto egoista"

El movimiento antinatalista cada vez tiene más adeptos

Gemma habló claramente con su ginecóloga, sin ningún tipo de reparo, y le explicó por qué quería esterilizarse. "No solo le conté mis reparos éticos y morales ante la idea de traer al mundo a una persona sabiendo de antemano que iba a a sufrir. También le expliqué mis argumentos ecológicos: el nuestro es un mundo superpoblado en el que sobra gente, en el que la industria ganadera es una de las principales responsables del cambio climático y de la deforestación, no es razonable traer a un nuevo ser humano", explicó. Aunque no se detuvo ahí. "Por no hablar de los motivos políticos: vivimos bajo un capitalismo terrible y despiadado, y tener un hijo significa darle un nuevo esclavo al sistema, darle más carne de cañón. Y, para concluir, le indiqué mis razones personales, le expliqué que tener un hijo es algo que no entra en mi proyecto de vida. Me entendió y accedió a hacerme la ligadura de trompas".

Vivimos bajo un capitalismo terrible y despiadado, y tener un hijo significa darle un nuevo esclavo al sistema

Y es que otra cosa no, pero Gemma tenía clara su decisión de no tener hijos. A su edad, hay mujeres que ya han decidido tener hijos y lo tienen muy claro; exactamente lo mismo le sucedió a ella, aunque con resultados contrarios. 

Por ahora hay pocos antinatalistas, y aún son juzgados duramente. Pese a que sus motivos sean razonables, y pese a que sus decisiones no afecten directamente al resto de la sociedad, se les suele atacar bastante. Y es que estamos inmersos en una sociedad que alaba la maternidad como el fin único de la mujer. 

En el año 2016, un estudio realizado por el demógrafo Pau Miret demostró que uno de cada cuatro hogares españoles está formado por parejas que no tienen hijos. Esto no implica necesariamente que sean antinatalistas, pero sí es un punto a considerar.

Demasiado seres humanos en el planeta

Los antinatalistas optan por la esterilización "Los antinatalistas optan por la esterilización"

Audrey García es otra mujer que se considera antinatalista, y que estuvo predicando abiertamente sus ideas por una página web que, actualmente, se encuentra cerrada. "Que yo sepa, al menos catorce personas decidieron esterilizarse tras consultar mi página", explica. 

Este movimiento cuenta, como hemos explicado, con su propio gurú, un filósofo llamado David Benatar. Benatar ha publicado un libro que se titula 'Better Never to Have Been' (Mejor no haber existido nunca), y está dedicado a sus padres "a pesar de haberme dado la vida". Benatar cree que hay muchas y muy buenas razones para ser antinatalista, "una de ellas es que la existencia humana conlleva mucho dolor y sufrimiento y por eso mismo es un error traer nuevos seres humanos al mudo". Cuando le preguntaron desde Papel si en la vida también había cosas buenas, él explicó que sí, pero "no valen la pena ante el dolor de las muchas cosas malas"

Benatar quiere llevar el antinatalismo hasta el extremo de hacer que la humanidad se extinga. Audrey García, en este punto, señala que "hablar de extinción de la especie humana puede parecer muy fuerte, pero somos algo nefasto. Extinguimos animales, destrozamos el medio ambiente, no paramos de pelearnos. Y también es innegable que por el hecho de nacer uno va a tener que hacer frente al sufrimiento, como mínimo al sufrimiento y el miedo que conlleva la muerte".

Se suele aludir a este movimiento un egoísmo innato por parte de las personas que lo practican, pero los antinatalistas creen que es justo lo contrario. "Crear alguien que no ha pedido nacer sí que lo es. Quien no nace no sufre daño alguno ni se pierde nada, porque no existe. La decisión de tener hijos - si son deseados, que no siempre es el caso - responde a intereses de otras personas. El planeta está lleno de niños sin familia, no es justo traer más al mundo cuando se puede adoptar. Decidir traer niños a este mundo no es una decisión de amor. No se ama a quien no está ni siquiera concebido".

La historia de Audrey es ligeramente diferente, puesto que ella tomó la decisión de esterilizarse a los treinta y cuatro años, y pudo hacerlo mediante la Seguridad Social. No tuvo que mentir ni contar ninguna historia, puesto que el médico no le preguntó nada, ella cree que por la edad que tenía en ese momento. "Las menores de treinta sí que tienen muy difícil esterilizarse por la Seguridad Social. Conozco gente que ha tenido que acudir a clínicas privadas porque en la sanidad pública se negaban. Estás a merced del médico que te toca, es una lotería".

¿Se podrían arrepentir?

Preguntarle a un antinatalista que si dentro de unos años se arrepiente de haberse esterilizado, qué va a hacer, es cómo preguntarle a una persona que ha tenido un hijo que qué pasará si se arrepiente en un futuro de haber sido madre o padre. Gemma lo tiene claro: "Me parece muy improbable que me arrepienta de haberme ligado las trompas, los motivos éticos que me han llevado a hacerlo son muy importantes". Audrey, por su lado, señala que "esterilizarme  es una decisión irreversible, sí. Pero tener hijos también. Me parece increíble que los que no queremos reproducirnos tengamos que justificarnos tanto". 

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