Tocofobia: El pánico que sienten algunas mujeres al embarazo y al parto

Tocofobia: El pánico que sienten algunas mujeres al embarazo y al parto

El 14% de las mujeres en todo el mundo sufre este trastorno.

Vida Dori Ayllón Dori Ayllón 23 Enero 2018 12:05

Existen mujeres que no quieren tener hijos, por mucho que a algunos les cueste entender esta idea. Pero existen otras que además de no querer ser madres, tienen tanto miedo a quedarse embarazadas que incluso dejan de tener relaciones sexuales. Cuando este miedo se vuelve incontrolable y constante se conoce como tocofobia,un trastorno que afecta al 14% de mujeres en todo el mundo según un estudio de la revista médica Acta Obstetricia et Gyneocologica.

No es rechazo o asco a los niños, sino que es más bien miedo a que crezca "algo" dentro de ellas y que su vida no vuelva a ser como antes. Tienen miedo de que sus vidas cambien a peor o que el bebé al que tienen que querer sí o sí, "desgarre" sus cuerpos "como primera acción vital". Esta idea les persigue tanto, que se convierte en una obsesión que les impide relacionarse física y sexualmente con alguien. 

Es el caso de Beatriz, que recoge Código Nuevo, una zamorana de 31 años que ha sufrido tocofobia durante dos años, llevándola a no tener relaciones sexuales durante ese tiempo. Este miedo irracional a quedarse embarazada llegó a su vida cuando comenzó a tener relaciones sexuales en la adolescencia, pero explica que quizá se deba a que recibió una fuerte educación religiosa. "La sensación que tenía era la de pensar constantemente: eres adolescente, menuda la vas a liar si te quedas embarazada", explicaSentía miedo por el qué diría su entorno y este pensamiento no le dejaba disfrutar del sexo de manera plena. 

Tocofobia o el pánico a los embarazos "Tocofobia o el pánico a los embarazos"

El porqué de la tocofobia

Según cuenta la psicóloga especializada en sexología y terapeuta del Instituto de Estudios de la Sexualidad y Pareja de Barcelona, la tocofobia se debe a experiencias traumáticas, como los abusos sexuales o el parto, y  también tienen que ver las "construcciones sociales". Recordemos que se sigue pensando que las mujeres que no quieren ser madres no se realizan del todo y que por tanto no son mujeres. Pensamiento que debemos ir desechando porque la sociedad avanza y las mujeres tienen otras prioridades, todas ellas respetables. 

También pueden constribuir a este trastorno el vaginismo, es decir, el dolor que sienten algunas mujeres cuando practican sexo con prenetración o simplemente porque han dejado de mantener sexo con sus parejas, ya que su cuerpo y su mente de manera inconsciente desean prevenir el ser madres. 

Puede llegar a ser otro motivo, aunque no esté reconocido médicamente, la tocofobia social. Consiste en escuchar las peores historias que les ha pasado a la gente durante sus embarazos y el parto. Sumado a que hay gente con mucha imaginación, las imágenes que se crean en sus cabezas pueden llegar a ser determinantes para las personas que sufren tocofobia. 

Vivir con este trastorno

Las mujeres que sufren tocofobia dejan, incluso, de tener relaciones sexuales "Las mujeres que sufren tocofobia dejan, incluso, de tener relaciones sexuales"

Beatriz cuenta que tuvo épocas en las que a la hora de mantener relaciones sexuales esporádicas necesitaba tenerlo todo bajo control. "Evitaba los aquí te pillo aquí te mato y sólo utilizaba los condones que yo compraba. Así evitaba quedarme embarazada por si estaban caducados o rotos. Sólo así me soltaba y disfrutaba", relata. 

Las otras formas que emplean las mujeres que sufren tocofobia para no quedarse embarazadas consisten en utilizar varios métodos anticonceptivos de manera simultánea. También suelen decirles a sus parejas que son estériles y en realidad llevan el DIU o simplemente no tienen relaciones sexuales, con o sin penetración. 

La decisión de no mantener relaciones sexuales fue la que tomó Beatriz cuando con 25 años se fue a trabajar a Estados Unidos como au pair (niñera). Su contrato le especificaba que si se quedaba en estado de gestación sería expulsada de el país y no lo dudó: evitó cualquier contacto físico con nadie. Sin embargo, su miedo era más por la idea de abortar que suponía quedarse embarazada y no querer tener hijos.

"No quiero tener hijos y por tanto tendría que abortar. Aunque jamás he visto cómo es un aborto ni lo he vivido en nadie de mi entorno cercano, en mi cabeza es un proceso terrible y muy doloroso. En el fondo tengo mucho miedo a ese dolor", confiesa Beatriz. 

¿Soluciones?

La tocofobia es un problema real "La tocofobia es un problema real"

Para la zamorana esta obsesión comenzó a desaparecer cuando a su regreso de Estados Unidos sabía que ya nada le impedía disfrutar del sexo y se enfrentó a su miedo. "Pensé en que ya no tenía barreras y que me gusta mucho el sexo y debía recuperar la normalidad", revela. ¿Cómo lo consiguió? Acudió a un amigo de confianza para superar su miedo y volvió a tener sexo después de mucho tiempo. 

 "Me ayudó mucho hacerlo con él porque pensaba que si en cualquier momento tenía que parar o dejarlo estar podría hacerlo. Y poco a poco retomé mi vida sexual", sentencia Beatriz.

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