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Los test masivos no son la solución a la pandemia: analizamos todos los motivos

Los test masivos no sirven: hay un periodo ventana de seis días en que el virus está presente, las pruebas dan negativo y se puede seguir contagiando.

Los test masivos no son la solución a la pandemia: analizamos todos los motivos

"Los españoles tienen derecho a saber si están contagiados y el Gobierno tiene el deber de hacer test masivos a toda la población", asegura Pablo Casado. La oposición al Gobierno está centrando todas sus críticas en la falta de test masivos, donde piden realizar 50 millones de pruebas, aislar a los infectados y solucionar la pandemia en quince días. ¿El problema? Se trata de una solución contraria al consenso que existe entre todos los epidemiólogos.

Ningún país ha realizado pruebas a toda su población, aunque sí hay potencias que han realizado más test que nuestro país. Pero se trata de una solución inviable por dos motivos. Primero porque los laboratorios se saturarían inmediatamente si se realizan más de 50 millones de pruebas PCR de golpe, puesto que no hay reactivos ni laboratorios suficientes para atender tal demanda, lo que generaría un cuello de botella difícil de gestionar.

Segundo y más importante: porque el resultado de los test masivos perdería por completo su validez al día siguiente, sobre todo, porque hay un periodo ventana de al menos seis días en el que el test da negativo aún cuando la enfermedad está presente. La doctora Cristina Ojeda-Thies, médico especialista del Hospital 12 de Octubre, por ejemplo expone qué supondría en realidad hacer estas pruebas.

Además, aunque se utilice el test que mide en teoría la inmunización, si se ha pasado ya el virus, el nivel de anticuerpos puede ser insuficiente y el test resultar erróneo. Todavía no hay suficiente conocimiento sobre cuánto dura: ¿un mes? ¿un año? Esto abre una nueva ventana al peligro de que la gente se relaje y haya más contagios.

Con todo, sumando las carencias que presenta esta prueba todavía, el test solo ofrece una fotografía de un momento muy concreto, pero no impide que la persona pueda salir de la prueba, salir al supermercado sin una mascarilla y guantes; y contagiarse porque se siente seguro al tener ya un test.

Más si cabe, también crece el peligro si hay pacientes que reciben una prueba negativa que en realidad es un falso negativo y relajan las medidas de protección o distanciamiento social, lo que generaría nuevos brotes. Tampoco hay que olvidar que quien obtenga el test negativo tendrá que guardar siempre su protección porque el virus seguirá circulando y es imposible aislar a todos los infectados, como ya hemos comentado, porque el contagio se puede producir en cualquier momento.

Ningún país ha hecho test masivos. No son una solución, más bien una idea mágica, porque son la foto de un momento muy determinado. El coronavirus entraña serios riesgos que no recoge esta medida: el largo tiempo asintomático en el que se propaga (15 días) y la gran capacidad de saltar de un organismo hacia otro.

Test sí, pero puntuales: la mejor medida es la responsabilidad individual

Que la realización de test masivos no implique la solución a la pandemia, no implica que haya que abandonar las pruebas. Sí es recomendable los test masivos, pero en ocasiones muy puntuales: personal de hospitales, residencias de mayores, cualquiera que presente síntomas... todo aquel escenario en el que un foco de contagios podría ser catastrófico o aquella persona sobre la que existe una mínima duda sobre si es portadora del virus.

El resto, no sirve: hacer test a lo loco y sin ningún tipo de control implica tirar dinero, tiempo, esfuerzo y material con el único resultado de relajar a una población que actualmente parece haber asimilado las medidas que realmente funcionan: las relacionadas con la responsabilidad individual, la distancia social, el confinamiento, la falta de aglomeraciones, el uso de guantes o mascarillas, la buena higiene de manos...

Estas son las medidas que defiende la OMS cuando pide realizar test, el plan que actualmente están siguiendo Alemania, Francia, Italia y España. Sin una vacuna efectiva y sin conocimiento real sobre el Covid-19, las alternativas realmente son poco efectivas. Por ello, en esta pandemia, la gran mayoría de países están adoptando las mismas medidas: no tomar pruebas a lo loco, sino controladas y con medidas enfocadas al confinamiento y 'nueva normalidad'. Lo demás son soluciones mágicas y sencillas a problemas reales y complicados de gestionar.

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