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Ciudad Caribia: la realidad tras el primer proyecto urbano socialista impulsado en Venezuela

Así funciona Ciudad Caribia, el proyecto urbano socialista que inauguró Hugo Chávez y ahora trata de impulsar Nicolás Maduro.

Ciudad Caribia: la realidad tras el primer proyecto urbano socialista impulsado en Venezuela

"Una ciudad del siglo XXI". Así definió Hugo Chávez Ciudad Caribia, el primer proyecto urbano de corte socialista que comenzó a edificarse a finales de 2006 y se inauguró en 2011, con las primeras 602 familias recibiendo las llaves de su casa. Ubicada a 22 kilómetros de la capital, Caracas, fue concebida como un proyecto bandera del expresidente, un referente de su política urbanística enmarcada dentro de la Gran Misión Vivienda Venezuela, proyecto social dirigido por el Gobierno.

Las intenciones pasaban por construir una solución integral de viviendas en la que sus vecinos pudieran encontrar todos los servicios necesarios al alcance de su mano. Fueron personas principalmente reubicadas de zonas afectadas por deslizamientos, como Antímano, Nueva Tacagua o Federico Quiroz, infraviviendas que crecían trepando las montañas de la capital. Ahora, las actuales se han construido en terrenos expropiados.

Complejo de viviendas en Ciudad Caribia
Complejo de viviendas en Ciudad Caribia MippCi

Muchos han pasado tiempo en refugios temporales hasta conseguir su residencia, que han obtenido de forma gratuita y de la que solo tienen que pagar agua y luz. Las personas con ciertos recursos sí pagan las casas bajo compromiso de compra y venta, mientras que el Gobierno afirma que ese dinero captado irá destinado a la construcción de nuevas casas.

Aunque la realidad es que en los pisos conviven hasta diez personas, en apartamentos de tres habitaciones, con cocina, salón y dos baños. El pasado mes de agosto, el proyecto cumplió el décimo aniversario de su inauguración y, según el medio oficialista VTV, más de 100.000 habitantes se han visto beneficiados de la iniciativa.

Dicho medio también informaba de la inauguración reciente de Mercal (una cadena supermercados propiedad del Estado destinada a ofrecer precios bajos para personas con bajos recursos), tres casa de alimentación (establecimientos promovidos por el Gobierno que ofrecen comida gratuita solo para personas en pobreza extrema), varias peluquerías y una Oficina de la Superintendencia Nacional Antidrogas.

Este proyecto es bandera del Gobierno de Venezuela, en el que el partido en el Gobierno proyecta su modelo de sociedad. Todos los diputados del partido que ahora dirige Nicolás Maduro exhiben con orgullo esta ciudad como proyecto político, como el exministro y expresidente de la petrolera venezolana, Manuel Quevedo.

Para la oposición, sin embargo, el programa de vivienda pública representa la plasmación en hormigón del clientelismo del estado, una estrategia propagandística del Gobierno con la que busca generar votos que le mantengan en el poder. Hugo Chávez, por ejemplo, fue consciente de que el hecho de dar servicios a las capas sociales menos desfavorecidas generaría una mayor fidelidad entre el electorado. Un análisis de Torino Capital, empresa de análisis de Venezuela radicada en Nueva York, señala que las clases sociales D y E, las menos favorecidas, se declaran chavistas en un 63%. Clientelismo político para unos, reparto de riqueza para otros. La batalla política, nuevamente, plasmada también en el urbanismo.

Sin embargo, la ciudad padece grandes deficiencias. Los ciudadanos critican la falta de transporte público, que los ciudadanos denuncian que arrastra desde hace una década y sobre el que han criticado las últimas actuaciones del Gobierno como insuficientes.

Los supermercados estatales y bancos de alimentos dirigidos por el Gobierno también adolecen de falta de stock, con estantes vacíos, una situación que, sin embargo, representa el problema que sufre prácticamente todo el país y que las autoridades achacan al bloqueo económico. Esa falta de liquidez también ha derivado en una bajada de calidad en las nuevas viviendas y una falta de compromiso en el número de edificios a construir a lo largo de los años.

De ciudad con todos los servicios a ciudad dormitorio

La muerte de Hugo Chávez en 2013 supuso un problema para el desarrollo de esta localidad que, lejos del proyecto, realmente funciona como ciudad dormitorio para aquellas personas que trabajan o quieren vivir cerca de la capital. La iniciativa, en cierta medida, quedó paralizada con la llegada de Nicolás Maduro, que ha encontrado problemas para concretar lo proyectado por su predecesor.

De hecho, se proyectó una zona industrial con el objetivo de que fuera la principal fuente de ingreso para los habitantes de Ciudad Caribia. Solo se instaló allí una fábrica de tanques de agua, que ha permanecido inoperativa durante años por falta de materia prima.

El Gobierno también promete asistencia médica para sus ciudadanos y el proyecto recoge su acceso sin salir de la ciudad. La realidad es que hay carencia de farmacias y el hospital que se planeó desde un principio no ha empezado a construirse hasta la fecha, entre las quejas de los vecinos, tal y como anunció el pasado 3 de febrero el Jefe de Gobierno de Caracas, Nahum Fernández.

Además, los vecinos han mostrado sus quejas por la falta de agua potable en algunas viviendas, una de las principales quejas de sus habitantes. El complejo, mientras tanto, sí cuenta con acceso a otros servicios básicos, como banco, escuela, peluquería, panadería, un centro comunal, una iglesia, un taller textil, un mercado y canchas de fútbol y baloncesto.

Los carteles que loan a Hugo Chávez se encuentran por sus calles
Los carteles que loan a Hugo Chávez se encuentran por sus calles MippCi

Las imágenes de loa a Hugo Chávez y al actual gobierno se encuentran por las calles, pero muchos ciudadanos critican la falta de compromiso que aprecian a la hora de terminar las obras y cumplir con lo prometido. El Gobierno, mientras tanto, exhibe cada inauguración como un refrendo a sus políticas.

Algunos expertos en urbanismo consideran un problema este tipo de ciudades, que consideran que implica sacar a la gente de las ciudades para conformar una especie de 'guetos', pero lo cierto es que millones de venezolanos siguen esperando a que el Gobierno solucione el problema de la vivienda.

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