Ardines tuvo un romance con la esposa del médico que certificó su muerte pocos días antes

Ardines tuvo un romance con la esposa del médico que certificó su muerte pocos días antes

Los celos obsesivos que llevaron a Pedro Nieva a querer controlar a su mujer con una pulsera, son además la causa del asesinato del concejal.

En el complejo entramado que conforma el crimen de Javier Ardines, se ha sumado ahora un último descubrimiento: Pedro Nieva, el presunto autor intelectual del crimen, intentó conseguir una pulsera de localización permanente para controlar a Katia, ante las sospechas de su relación con el político.

La noticia ha salido a la luz después de que los agentes de la Guardia Civil encontraran en el teléfono móvil de Nieva númerosas búsquedas en Internet para intentar comprar este dispositivo con el fin de someter a su mujer a una vigilancia exhaustiva y constante.

Las fuentes policiales afirman que este detalle constituye una prueba más de la motivación pasional del crimen. El descubrimiento confirma también los celos excesivos de Nieva, que quedan patentes con la publicación de los mensajes que figuran en el sumario de la investigación: "Me muero si te pierdo y sé que no voy a resistir perderte, llevamos toda la vida juntos. Tú eres mi único punto débil, sólo tú me importas, no me importa mi propia vida" o "Tu amor hacia mí no es un amor sincero, no es de mí de quien estás enamorada".

En el sumario figuran también los mensajes que Nieva envió a un amigo suyo para encontrar a alguien que ejecutara el crimen: "Pagaría dinero por hacerlo" dice en la conversación.

Así elaboró su plan

Pedro Nieva contrató a dos sicarios para asesinar a Ardines "Pedro Nieva contrató a dos sicarios para asesinar a Ardines"

Se llama Pedro Luis Nieva Abaigar, tiene 48 años, reside en Amorebieta (Vizcaya) y es gerente de una pequeña empresa de montajes eléctricos. Es también el presunto asesino de Javier Ardines, concejal de Izquierda Unida en Llanes. 

Las investigaciones de la Guardia Civil señalan que Nieva contrató a dos hombres relacionados con el mundo de las drogas como sicarios para llevar a cabo su plan de venganza motivados por los celos, que estaba convencido de Ardines mantenía una relación sentimental con Katia, su mujer.

El trato acordado con los sicarios supuso para el autor del crimen el pago de 25.000 euros si Ardines moría y 11.000 euros si quedaba herido. Tras una primera emboscada que no surtió efecto, el asesinato se produjo el día 16 de agosto cuando el concejal salió de su casa rumbo al puerto de Llanes para faenar en su barco 'La Bramadoria'. Los dos sicarios sorprendieron por la espalda a Ardines cuando se bajó de su furgoneta, le propinaron varios golpes y le rociaron con un spray de pimienta, según apuntan los investigadores. Posteriormente, fue asfixiado.

La última cita de Ardines fue con el médico que certificó su muerte

Ardines iba a salir a faenar con su barco cuando fue asesinado "Ardines iba a salir a faenar con su barco cuando fue asesinado"

Mientras Pedro Nieva urdía el plan para asesinar al concejal de Izquierda Unida, la mañana del 16 de agosto Ardines tenía una cita con su amiga Beatriz. Habían quedado para salir a faenar con su barco, 'la Bramadoria', en el que pasaba la mayor parte de su tiempo junto a Luis y Adrián, sus marineros a bordo.

Sin embargo, Beatriz, que estuvo esperándole durante horas, pensó que su amigo no tendría cobertura y decidió volver a casa con su marido, médico en la zona. Precisamente, el mismo profesional que se encargó horas más tarde de certificar la muerte de Ardines.

Actualmente, su barco de pesca continúa amarrado en el puerto y Adrián, el que fuera su marinero, es ahora patrón del barco y capitaneará la Bramadoria para continuar el legado de Javier Ardines.

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