Los 10 mejores momentos de la segunda temporada de 'Velvet'

Los 10 mejores momentos de la segunda temporada de 'Velvet'

Declaraciones de amor, confesiones, bailes y algún que otro insulto han protagonizado lo mejor de la segunda temporada de 'Velvet'.

Televisión Alba Cordero Alba Cordero 04 Marzo 2015 23:23

Hace ya más de una semana que acabó la segunda tanda de capítulos de las serie de Bambú y, si eres fan (pero fan de póster, de los de verdad) de 'Velvet', seguro que aún sigues pensando en el último capítulo. No recuerdo un final de temporada con tantos finales felices para todos los protagonistas. Todo romanticismo. Todo preciosidad. Pero la segunda temporada ha tenido muchos más momentazos que los del último capítulo. No están todos los que son, pero son todos los que están.

10 Mateo cantando

Vale, sí, es del capítulo final, pero es que... QUÉ FINAL. Podría haber escogido la boda de Rita y Pedro, el beso de Luisa a Jonás o la declaración de amor de Alberto a Ana. Pero fue Clara la que se llevó la mayor y mejor sorpresa: después de las discusiones, ruptura e intentos fallidos de retomar la relación, cuando ya pensaba que iba a acabar sola mientras procedía a irse con todo su drama... BOOM, aparece Mateo con toda su chulería y adorabilidad, cantándole al oído y plantándole un besazo que casi hace que se desmaye. Normal.

9 Alberto le roba una botella a Doris Day en NY

Ana y Alberto fueron a Nueva York para venderle a Sara Ortega los diseños de los uniformes de Airsa, pero también tuvieron tiempo de comer hamburguesas, bailar y encontrarse a estrellas de cine. Mientras Alberto lo ve todo "normal", Ana flipa como una Martínez Soria más, pero con falda y diadema. Y de rebote, Mateo se lleva de regalo el autógrafo y la botella por la que bebió Doris Day. Nada que no se vea hoy en día con los Gemeliers.

8 Raúl de la Riva. En general

El amigo que todo el mundo querría tener. O debería. Las chicas Velvet lo adoran, como no podría ser de otra manera. Es entusiasta, extravagante, un triunfador en el extranjero, pero también cotilla, engreído, altivo, exigente, perfeccionista...vamos, lo que viene siendo un genio. "Somos artistas, nosotros no nos equivocamos, nosotros cambiamos de opinión". Más claro, agua. Pero las apoya, las ayuda, las aconseja, escucha sus problemas, sabe subirles la moral con todo lo que les dice, y lo más importante, las lleva a saraos con comida y bebida gratis. Si eso no es un amigo, yo ya no sé.

7 Luisa y Jonás pasan la noche juntos

La típica borrachera que hace que acabes en la cama con tu nuevo compañero de trabajo, que resulta que es el primo del chico del que está enamorada tu mejor amiga. Pues eso, lo típico. A todo el mundo le pasa. A no ser que estés en el paro, claro. A Luisa ya le tocaba disfrutar después de la primera temporada de penas y dramas que tuvo, y compensar a Juan Ribó con Llorenç González me parece más que acertado y merecido. Una pena que no se acordase y tuviese que esperar varios capítulos para darse cuenta de que Jonás es perfecto para ella.

6 La madre y las tías de Mateo creen que Clara es una loca del coño

Probablemente Clara no lo haya pasado peor en toda la temporada como en ese momento. Situación: ella va a ver la casa de Mateo y se encuentra con que hay una mujer en el salón. Pero no una mujer cualquiera, no. Se encuentra con Silvia Marsó, que no puede estar más estupenda y buenorra, y claro, Clara la confunde con la novia de su Mateito y le monta un pollo que ríete tú de los de Belén Esteban en GHVIP. Cuando descubre la verdad, la madre y las tías de Mateo la llaman de todo, pero con elegancia, que para eso llevan perlas y pieles, y la pobre Clara sólo quiere que se la trague la tierra. Y por si fuera poco, Mateo, que la quiere llevar a cenar con su familia, se entera de lo ocurrido y en vez de decírselo, la trollea. Así es el amor.

5 Los revolcones de Doña Blanca y Max

Cuando empezó la serie, Doña Blanca no podía ser más rancia. Súper estricta, seria, sin salirse ni un milímetro de lo establecido...hasta que llega Max, que ha crecido muy bien desde que se fue del Zurbarán, y la empieza a poner nerviosa. Se liaron en el último capítulo de la primera temporada, y desde que empezaron una relación clandestina, Blanca mola muchísimo más. Los guionistas han conseguido que toda una generación de adolescentes que desconocía la existencia de Aitana Sánchez Gijón la conozca y la envidie. Sobre todo que la envidie.

4 Isabel le dice a Alberto que es su madre

Al final de la primera temporada descubríamos que la madre de Alberto estaba viva y que se llamaba Isabel. Empezó a trabajar en las galerías bajo el nombre de Elena, buscando el momento de decirle la verdad a su hijo, con la ayuda y el apoyo de Don Emilio, del cual fuimos descubriendo que había estado toda la vida enamorado de ella. Ángela Molina es capaz de darle un dramatismo brutal al hecho de ir a comprar el pan y que nos lo creamos, así que el momento en el que le cuenta todo a Alberto es uno de los momentos más emotivos y duros de toda la temporada.

3 "Te voy a hundir, zorra"

Amaia Salamanca se lo tiene que haber pasado en grande interpretando a Bárbara. Mala malísima, ha terminado la temporada habiendo insultado a medias galerías con un aire de superioridad que parecía la Regina George ('Mean Girls') de los años 50. También lo ha pasado mal, la pobre, al pillar a su marido, Enrique Otegui, en plena faena con Patricia Márquez. Y por si fuera poco, ella se ríe en su cara, Enrique la ignora, la miente y, finalmente, la deja. Y es en ese momento en el que, por si no estaba siendo lo suficientemente humillada, Patricia la echa de su despacho. Y ahí Bárbara, con toda la elegancia y educación que sus padres pijos le dieron, le suelta ese glorioso "te voy a hundir, zorra". Pero como ese momento no está en YouTube, recordemos el momento en el que Patricia no puede dejar de reírse cuando Bárbara la pilla con Enrique, que también es digno de mención.

2 Las confesiones

En plural, sí. Porque los bombazos que les sueltan Ana y Alberto a Carlos y Cristina respectivamente sobre su relación merecen estar al mismo nivel. Ana le confiesa a Carlos que sigue enamorada de Alberto cuando el piloto le pide que se case con él, porque todos sabemos que es el momento idóneo para ser súper sinceros. Por su parte, Alberto le cuenta por fin a Cristina que la mujer de la que estuvo, y está, enamorado es Ana cuando su matrimonio está más que roto. Creo que como venganza, Carlos y Cristina deberían liarse y tener hijos rubios que toquen el ukelele, como su padre.

1 Pedro se declara a Rita

Llevábamos esperándolo desde el minuto uno del capítulo uno de Velvet. Hemos aguantado a Clara, a Adolfo y a Rosa María con paciencia, sabiendo que en algún momento esas relaciones iban a acabar. Porque Pedro y Rita estaban destinados a estar juntos. Ella era la sufridora, la que tenía que soportar que Pedro ni la mirase mientras estaba con otras. Él, el tonto que no se da cuenta que la quiere hasta que se echa novio. Y así dos temporadas, sufriendo como Anna Allen cuando se le atasca el Photoshop. Eran la pareja-sin-serlo más adorable de las galerías, y cada semana esperábamos que pasase algo entre ellos, y maldecíamos cuando estaba a punto de pasar, pero al final nos dejaban con las ganas. Y como Pedro normal, lo que se dice normal, no es, pues tuvo que declararse a Rita en mitad de su no-boda con Rosa María. Para darle emoción, ya sabéis. Después vino la petición de matrimonio, la boda, y esperemos que en la tercera temporada le den un hermano a Manolito. O dos. O un millón.

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