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Ámsterdam se peatonaliza aún más y perderá 11.000 aparcamientos para 2025

El objetivo es liberar a la ciudad de los gases del efecto invernadero y reducir así la contaminación visual y atmosférica que produce su circulación.

Ámsterdam se peatonaliza aún más y perderá 11.000 aparcamientos para 2025

Ámsterdam se prepara para dar un paso más allá en el cuidado del medio ambiente y hacer frente a la contaminación a través del Plan de Acción de Aire Limpio. Con él reducirán el efecto invernadero provocado por los gases que los coches liberan en la atmósfera. 

Si bien es conocida por ser una de las ciudades del mundo con mayor uso diario de bicicletas, superando incluso el número de habitantes de su área metropolitana, Ámsterdam no solo pretende fomentar su uso, sino que quiere ganar espacio para los turistas y los 800.000 habitantes que residen por todos sus rincones. Lo harán de una manera muy sencilla: las autoridades se han propuesto liquidar unas 11.000 plazas de aparcamiento distribuidas a lo largo de toda la ciudad.

El progresivo desmantelamiento del tráfico contaminante ha convertido a Ámsterdam en una de las ciudades menos contaminadas de Europa "El progresivo desmantelamiento del tráfico contaminante ha convertido a Ámsterdam en una de las ciudades menos contaminadas de Europa"

No nos sorprende, ya que los Países Bajos es uno de los territorios con menor contaminación de Europa, sino que los partidos de izquierdas en el Gobierno del país y el propio ayuntamiento de la capital abogan por dar rienda suelta a la ecología y, siempre que pueden, no cabe de que lo hacen sin ningún temor. Un ejemplo a seguir para muchos países y principales capitales del viejo continente, que si bien luchan por una ciudad más respetuosa y prudente con el impacto medioambiental, aún han de recorrer un largo camino. 

El trasfondo de la norma es reducir siempre el tránsito de vehículos. Según CityLab, todos estos lugares destinados al aparcamiento de coches habrán desaparecido para el año 2025. Con ello, el Ayuntamiento quiere que los peatones se muevan a pie, usen la bicicleta o utilicen los servicios del transporte público. Estiman que más de 1.500 personas al año se subirán al carro y dejarán de usar su coche de forma tan frecuente, ya que limitarán los permisos de residencia en su concesión. Actualmente, es la única vía legal existente para poder estacionar el coche en sus calles. 

Bruselas y Oslo también se apuntan

El objetivo es crear una estampa libre de coches para que peatones, turistas y residentes puedan disfrutar de los bellos parajes de Ámsterdam, repletos de canales, que muchas veces son estropeados por el tránsito de vehículos. Lo harán a través de un plan que contempla tres puntos principales. El primero, el sistema que regula el aparcamiento para los residentes en el centro de la ciudad, haciendo que paguen una tarifa superior a la actual por aparcar en un lugar concreto. Por otro lado, no se volverán a conceder permisos para los residentes que cambien de domicilio o no conduzcan. La tercera premisa de este plan pasa por respetar el carácter histórico de ciertas calles y eliminar la circulación y el estacionamiento de coches en ellas. 

En Ámsterdam, el 58% de sus habitantes coge la bicicleta para pedalear hasta sus lugares de trabajo o para ir al colegio. Con más de 880.000 bicicletas registradas legalmente en toda la ciudad, el Ayuntamiento calcula que cada día se recorren más de dos millones de kilómetros con ellas. Además, a sus habitantes les gusta y, al parecer, no les importaría abandonar esa práctica que tanto tráfico ocasiona cada día en hora punta. En los últimos años, con la proliferación de este fenómeno, el color verde se está adueñando de adoquines y espacios donde antes existían plazas de aparcamiento para vehículos.  

La concejala de tráfico y urbanismo, Sharon Dijksm, explica que su departamento pretende "fomentar la interacción de la gente en las calles y aumentar el transporte en bicicleta". Algo similar a lo que, a grandes rasgos, pretendió llevar a cabo Manuela Carmena durante su mandato. Bruselas y Oslo también se han puesto manos a la obra y limitaran los estacionamientos de vehículos en gran medida a lo largo de los próximos años.

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