España va bien sólo para los ricos, los demás cada vez más pobres

España va bien sólo para los ricos, los demás cada vez más pobres

El último informe de desigualdad de Oxfam Intermón mete el dedo en la llaga: ¿por qué la desigualdad crece en España?

Economía Xose Llosa Xose Llosa 19 Enero 2017 10:00

El informe de Oxfam Intermón,"España, un crecimiento económico que deja fuera a las personas vulnerables", deja claro un dato determinante: "Tan sólo 8 personas (8 hombres en realidad) poseen ya la misma riqueza que 3.600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad". Hablamos de un dato global, y cuando arrancamos titulares a una escala tan alta, pese a lo dramático, parece que se desdibujan, que los sentimos alejados de nuestra realidad diaria. Pero, dejemos la ingenuidad a un lado, no hay necesidad de salir de nuestro barrio, o nuestra ciudad, para percatarnos de que las desigualdades no hacen más que acentuarse también en el contexto español.

Los sociólogos hablan de la sociedad actual como una sociedad dualizada, donde se aplica aquel dogma tan clásico de "los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres". Vayamos un paso más allá, ya no es una cuestión meramente de pobreza, es una cuestión de exclusión social. El estado del bienestar que se desdibuja ante nuestros ojos, o que más bien han desdibujado sucesivos dirigentes a base de privatizaciones y bailes en consejos administrativos, empuja a la sociedad española a grados crecientes de desamparo. La exclusión nos aleja del estándar de lo que se presupone al ciudadano, bien a través de restricciones económicas; bien a través de la capacidad de acceso a servicios básicos, como la luz eléctrica, ¿verdad?, o bien a través del desarrollo social, como puede ser el acceso al empleo decente.

Oxfam Intermón, en su informe de desigualdad, muestra un crecimiento del PIB progresivo desde el pasado 2014, que lejos de traducirse en una reducción de la desigualdad, se convierte en un aumento de esa brecha. Los datos dan latigazos a la opinión pública, reflejando la realidad de las millones de personas que padecen situación de pobreza en España.

1 Los ricos cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres

Redistribución de la riqueza "Redistribución de la riqueza"

Algunas frases demoledoras que nos encontramos en el informe de Oxfam Intermón: "Entre 2008 y 2014, los salarios más bajos cayeron un 28% mientras los más altos apenas se contrajeron". En este sentido tocaría hablar de los trabajadores pobres, uno de las cuestiones con las que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) saca los colores al gobierno español siempre que tiene ocasión. Los trabajadores pobres son aquellos que, pese a trabajar, no logran salir de los umbrales de pobreza. España es, tras Rumanía, el segundo país con más trabajadores pobres entre los jóvenes (16 - 24 años), 24% según Eurostat; mientras que entre la población general de trabajadores se acumulan tasas de trabajadores pobres del 13,2%, también a la cabeza de la Unión.

2 Multiplica tu sueldo por 96 y tendrás la remuneración de un alto ejecutivo

El informe de de desigualdad hace especial hincapié sobre las rentas más altas, las de los grandes ejecutivos, aquellas que acumulan más riqueza. Hablar de brecha salarial al comparar los números de los ejecutivos con los de sus trabajadores es casi ridículo: "En 2015 llegamos a un nivel en el que la remuneración del ejecutivo con el salario más elevado multiplicaba por 96 la del trabajador promedio en las empresas del Ibex 35, y por 51 en el total de las empresas cotizadas".

3 Amancio Ortega, Sandra Ortega y Juan Roig acumulan más riqueza que 14 millones de españoles

Crónica de una muerte anunciada "Crónica de una muerte anunciada"

Estas grandes fortunas no hay que ir a buscarlas a exóticos paraísos fiscales, ni entre los que surfean en empresas de alta tecnología de Silicon Valley haciendo proselitismo del sueño americano, los empresarios españoles también entran dentro del rango de magnates fácilmente: "En 2016, el 10% de los españoles más ricos concentraron más riqueza, un 56,2%, que el resto de la población. Es decir, 4,7 millones de personas tienen lo mismo que más de 42,6 millones". Nominemos. El informe lo hace. Amancio Ortega y su hija Sandra Ortega (Inditex), junto a Juan Roig (Mercadona), acumulan, entre los tres, la misma riqueza que los 14,2 millones de españoles más pobres. El informe de Oxfam Intermón nos da un dato esclarecedor: 14 millones de personas son el total de la población de la Comunidad de Madrid y de Cataluña juntas. Ahora recordemos que tres españoles acumulan más riqueza que todos ellos.

Un ejercicio interesante, pero muy complejo para un solo artículo, sería explorar los orígenes de esa riqueza. El ejemplo de Inditex es muy evidente, ya que su producción está completamente deslocalizada: venden en euros y dólares prendas quehan producido a precios ridículos en las partes más deprimidas del planeta. Una práctica muy extendida y de cuestionable moral, que, sin embargo, el sistema de economía global, no sólo permite, sino que directamente promueve. Lo relevante de la desigualdad en occidente no es su existencia, sino que está sujeta a una estructura institucional que los estados permiten y favorecen, lo que no lleva a otro camino diferente al de hacer de la desigualdad un fenómeno creciente y permanente.

4 Uno de cada cuatro españoles está en riesgo de pobreza

Recortes y más recortes "Recortes y más recortes"

Dejemos las grandes fortunas y los datos grandilocuentes a un lado. Lo interesante siempre es pegarse a los ciudadanos de a pie. Mira a tu alrededor, porque "en 2015, más de uno de cada cuatro españoles se encontrase en riesgo de pobreza y exclusión (tasa AROPE del 28,6%)". La tasa AROPE es un indicador de riesgo de pobreza que va más allá de lo económico, y, además de ingresos, tiene en cuenta en sus cálculos privación material severa, y baja intensificación laboral en las familias. De nuevo, nuestro dato en el indicador de pobreza y exclusión AROPE está por encima de la media europea, 23,7%.

5 720.000 familias en España = 0 euros mensuales

Pero pensemos en el frío dinero y en el frío físico que este invierno, a temperaturas de bajo cero en muchos puntos de España, pasarán las más de 700.000 familias que no tienen ninguna clase de ingreso: "720 mil familias en España (un 3,9% del total de acuerdo con la Encuesta de Población Activa - EPA) no percibían ningún ingreso: ni por trabajo, ni prestaciones de la Seguridad Social, ni por desempleo". El foco de relevancia es que las instituciones estatales no logran dar respuesta a las problemáticas emergentes de los ciudadanos. Problemáticas nuevas, para las que los estados actuales no están preparados, o, si queremos ser más precisos, no se quieren preparar.

La razón de la disonancia

Pobreza energética "Pobreza energética"

La razón de esta desconexión entre una presumible bonanza económica, o al menos una mejoría de la situación, y la vida real del ciudadano de a pie, responde a una idea que ya apunté al inicio del artículo: el estado del bienestar y la clase media ha desaparecido. No es un vaticinio, no es lo que va a suceder si seguimos así, es algo a lo que acudimos. La existencia de trabajadores pobres es la muestra más evidente de una descompensación económica. La legislación laboral española, y esto es algo que hemos aprendido de nuestros amigos europeos, favorece las relaciones laborales laxas y endebles; ha creado un marco estructural para la precariedad, que supone el impulso y sometimiento de los trabajadores a unas circunstancias laborales de extrema inestabilidad, lo que se traduce en una vida inestable. Algo, que como la OIT recalca, afecta primero a los grupos vulnerables en materia laboral (jóvenes, mayores de 45, mujeres, personas con discapacidad y autoempleados...). Esto desestabiliza el sistema social propio del estado del bienestar, que exponía al trabajo como principal elemento de inclusión social, algo que hoy ya no se puede afirmar a la ligera.

Probablemente el lector se identifique con este círculo, probablemente conozca a gente muy cercana que se encuentre en esta situación, y probablemente, al final, se pueda percibir que el problema de la desigualdad en España es más profundo y perdurable de lo que nos quieren hacer creer.

Lo que hay que asumir es que el fin de la crisis económica, si es que tal cosa existe, no presupone una mejoría para la ciudadanía. Al contrario. La crisis económica ha sido el periodo de transición entre modelos sociales, la conclusión de un cambio estructural que se venía fraguando, para desembocar una realidad en la que la desigualdad y la precariedad forman parte estructural del sistema. Zygmunt Bauman, tristemente fallecido hace pocos días, publicó hace años un libro muy revelador llamado "Trabajo, consumismo y nuevos pobres", en el que de una manera mucho más brillante mostraba las ideas que aquí se trata de recoger.

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